martes, 23 de mayo de 2023

ANDRÉS TORREADRADO: Conferencia en la CASA GRANDE del PUMAREJO (Texto y fotografías de Silvia Villena)


ANDRÉS TORREADRADO, FOTÓGRAFO DE LA FORMA Y LA COMPOSICIÓN. 

Nos mostró y nos contó, en una charla muy amena, su evolución dentro del mundo de la fotografía que comenzó hace tiempo con el formato analógico y el gusto por el blanco y negro. Texturas, formas, composición muy rigurosa, encuadre y una cuidada iluminación que realza y contrasta los espacios. Escasa presencia de humanos en sus fotos. Nos habló de su crisis fotográfica resultado, según él, del desmedido abuso de la imagen en el mundo actual, la multiplicidad de capturas que inundan las redes,  el disparo fácil irreflexivo y por qué no también, debido a su labor profesional como fotógrafo en medios de comunicación. No rehuye de ningún tipo de formato y soporte pero se inclina por el revelado en papel y la fotografía analógica. Nos habló de la importancia de trabajar en proyectos y nos trasladó la idea de que hay que hacer la foto que a cada cual le gusta, incluso hacerla mentalmente antes de llevarla a la práctica. Una foto buena es aquella que le gusta al que la hace, una foto buena te dice cosas y no te deja impasible.









lunes, 8 de mayo de 2023

NOTICIAS DE LA TÍA PAQUITA (Belén Jiménez)

García Rodríguez, Francisca. Tía Paquita. Retrato de El “Titi”.
 Anticuario en el Jueves. 14 X 9 cm. Gelatinohaluro. Sevilla 1925.

 

22 abril de 2023

Es suya. La fotografía que tenéis ante vuestros ojos es de la Tía Paquita. Por fin una señal real de su existencia. 

Estaba en el libro “La Sevilla Recuperada” que el Diario de Sevilla vendió como coleccionable en el año 2000 y que Yáñez Polo compuso con fotografías de su colección: La fototeca Hispalense.

Habíamos leído que, como fotógrafa, Paquita era mediocre. Yáñez utiliza su figura, la de la única mujer de la que habla en su generación, para mentar a una casta de fotógrafos sin interés artístico ninguno, que se buscan la vida con “tres viejas cubetas, una desfasada cámara, cuatro telones cursis y dos lámparas de incandescencia”(1). Eso habíamos leído y nos habíamos quedado conformes. No era una buena fotógrafa, qué le vamos a hacer ... Sin embargo el retrato nos encantó a los tres. 

El Titi pudo ser el primer Titi, el que les diera nombre a los titis que siempre ha habido en el barrio o ser otro de los sucesivos titis que han visto estas calles. No puede tener una apariencia más abierta, más franca, más de aquí. Es un plano americano, dice Teresa, extraño en la fotografía de la época. Un retrato poderoso, que nos regala un día de contento en un mes de abril sediento y caluroso.

 

Anónimo. Retrato de José Verdete y su esposa
Anónimo. Retrato de José Verdete y su esposa
Gelatinohaluro. Sevilla 1926


En el mismo libro el retrato de José Verdete y su esposa. Son los vecinos de Tía Paquita. Pudo hacerlo ella. Hay tantas mujeres escondidas detrás de las obras anónimas... Entonces,  ese podría ser su estudio, ese el suelo hidráulico, tan frecuente en lo que se conserva del barrio, de su casa. La mirada directa y confianzuda de la mujer que podría tener delante a su vecina, su postura, su atuendo, ese bolso oscuro que le cuelga, todo en ella es un puro interrogante... él, más almibarado, la mira.  ¿Quienes eran José Verdete y su esposa? Yáñez debió saber que eran vecinos de Tia Paquita por Juan Ruiz Alcaina,(2) el mismo que nos dejó su descripción, estas pocas palabras que nos han traído hasta aquí.

 





Luna, Fernando. Anita González Serna, de Carnaval. 18 x 13 cm. Gelatinohaluro. Sevilla 1922
 Luna, Fernando. Anita González Serna, de Carnaval. 18 x 13 cm. Gelatinohaluro. Sevilla 1922

                                       

El último regalo del libro es esta preciosa fotografía de Fernando Luna. Podría haberse hecho en París o en Nueva York, de tan moderna. Esa modernidad que el golpe de estado interrrumpió. Yáñez dice en su libro que Luna era especialista en fotografía de carnaval, que tenía en su estudio disfraces y pelucas, que vendió varias colecciones de postales de imágenes de carnaval entre los años 1915-1935 y que era una retratista fino y elegante.

Luna es, siempre según Yáñez, vecino puerta con puerta de Tía Paquita, y como sueño con ponerle la cara, había pensado que quizá podríamos encontrarla en alguna fotografía suya, disfrazada quizá, de relleno en un grupo, quién sabe. 


               Sánchez del Pando. Venta de libros en el mercadillo de “El Jueves” de la calle Feria. 1936. Fototeca Municipal. 

Aquí, donde la calle Feria se estrecha pasado el Archivo de Protocolos, podríamos dibujar  un triangulo que tendría dos vértices muy juntos, los estudios de Paquita y de Fernando Luna. El otro, cruzaría la calle, hasta la casa de Manuel Medina. Ruiz Alcaina, que fue su alumno, como otros fotógrafos sevillanos, cuenta que allí la conoció en 1916. Paquita hace un año que ocupa su estudio.  

Me extrañaba desde el principio la llegada a Sevilla de Paquita. Viene viuda de un pueblo de la Sierra y se establece en el sitio que concentra el mayor número de fotógrafos de Sevilla, donde llegan de los pueblos en busca del retrato más barato que ya todos quieren tener. En el mejor sitio. Medina está a punto de cerrar su estudio o lo ha cerrado ya. El texto solo habla del “ambiente del pobre Medina”. Murió en 1930. Tenía 67 años si es verdad que nació en 1863. Yáñez habla de una clientela común que incluiría a las gentes del mundillo del flamenco, a los habitantes de las corralas del barrio y a las prostitutas de la Alameda. Medina era barato y si había que fiar, fiaba. Y Paquita fiaba también. Además eran los festeros y flamencos. Él tocaba la guitarra con talento y las fiestas en su casa eran famosas. 

Ni inventándolo sueña uno con encontrar una pareja ésta. Dos fotógrafos flamencos en el corazón de la Macarena desde 1915 a 1936. 

Como un padre y una hija los imaginé al principio. Seguro que Paquita cruzaba muchas veces la calle al día hasta el número 10. Por eso se había acostumbrado a dejar la puerta abierta. Ella habría venido a Sevilla justo a eso, a heredar la clientela de Medina, a cuidarlo quizá. Medina le enseñó y ella se integró con alegría en sus fiestas. 

Pero las fechas no cuadran. Medina había nacido en 1863 dice Yáñez. Tenía 53 años en el relato de Alcaina. No era tan mayor. Y Paquita tampoco debía ser tan joven. El apelativo “Tía” familiar y cariñoso, no se aplica a las mujeres jóvenes. Ahora pienso que Paquita no era cincuentona como había imaginado, sino sesentona en el momento de su desaparición en 1936. Y la relación filial se apaga en mi imaginación como una vela. Mas bien amor, me digo. Aunque me asalta la duda de un error en las fechas. ¿Por qué iba a querer Medina cerrar su estudio a los cincuenta años? Estaba para fiestas luego tan enfermo no estaría. 

De Medina dice Yáñez que dejó una maravillosa galería de retratos de un valor sociológico incalculable. ¿Dónde están? Que hizo también “algunos chistes fotográficos, composiciones jocosas, salerosas y bien ejecutadas”. ¿Dónde están?

Habría que hacer un SE BUSCA sobre Manuel Medina, me digo y me percato de lo difícil que se presenta la tarea. Esta fotografía suya que me gusta muchísimo es lo único que he encontrado.  

“Una fotografía con historia, tomada a principios del siglo XX nos muestra el personal de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla. En la planta alta y asomadas al balcón vemos a las Cigarreras, en la planta baja y a la derecha de la fuente diseñada por Cayetano da Costa vemos a los operarios de la fábrica mientras que a la izquierda de la fuente aparece el personal directivo. Es una verdadera pena que no tenga mayor calidad”. 

Fotografia: Manuel Medina.

Fuente: Personal U.S.

 

 Dejo a Manuel Medina y vuelvo a mirar la calle Feria, tan igual, tan como siempre. Casi puedo verla. A Paquita cruzando ligera la calle.


Es una mañana de primavera. Una primavera fresca como las de entonces. ¿Abril? 1936. Ahí están, distraídos, ojeando los libros, ajenos al horror que llegaría a los pocos meses. En el aire el olor a aceite frito de los calentitos que venden en el puesto de la esquina. Es jueves. Paquita se echa a la calle y se deja abierta la puerta de su estudio y cuando Alcaina le advierte responde: “¿Qué me van a robar, si ahí no hay más que cuatro porquerías?” 

Notas:

1. En cursiva recojo palabras textuales del libro de Miguel Angel Yáñez Polo "HISTORIA GENERAL DE LA FOTOGRAFÍA EN SEVILLA.

2. Juan Ruiz Alcaina es el dueño de la memoria que tenemos de Francisca García Rodriguez, Tía Paquita, la protagonista de nuestra búsqueda. Lo poco que sabemos de ella, lo sabemos por él. Yáñez Polo cita textualmente sus palabras cuando habla de ella en su libro. Buscamos la grabación de la conversación que sobre Tía Paquita realizó el día 8 de agosto de 1978.  

martes, 2 de mayo de 2023

A LA MANERA DE: CHEMA MADOZ. Textos y fotos de Esther Cillero







Una fotografía de Chema Madoz entra en el cuerpo como una bala, como una flecha, como un chispazo que no se entretiene sino que se aloja pronto en la oscuridad sensible, en un interior hermético que se abre solo al roce de la emoción. 



Una fotografía de Chema Madoz es, como la línea recta, el camino más corto entre dos puntos.
Una fotografía de Chema Madoz es un puente entre dos abismos.

 


Dice John Berger en ¿Por qué miramos a los animales? de su libro MIRAR,  que “el hombre siempre mira desde la ignorancia y el miedo”

 


También dice que “los animales ofrecen al hombre un tipo de compañía diferente a la que pueda aportar el intercambio humano. Diferente porque es compañía ofrecida a la soledad del hombre en cuanto especie”

 


Las fotografías de Chema Madoz acompañan cuando nos permiten, desde la observación atenta, desde el juego, elegir objetos y darles nueva vida.

 


Las fotografías de Chema Madoz acompañan cuando permiten a los objetos comunicar otros significados distintos a los convencionales, cuando nos invitan a juntarlos, descontextualizarlos, intervenirlos.

 


Las fotografías de Madoz acompañan, cuando nos incitan a ser  osadas en ver y,  tal vez “escuchar”, de otra manera.



La mirada de Chema Madoz, es abierta y si es cierto lo que dice Berger sobre la ignorancia y el miedo, Madoz hace de ello virtud cuando extrae una cajonera de un muro de ladrillos al aplicar tiradores de ferretería o desdobla una escalera simple colocada sobre un espejo o cuando, a través de una copa de vino tinto, aparece un pubis angelical sobre un vestido blanco. Sabia ignorancia. Miedo atrevido.


Si el misterio asusta, Madoz ha emprendido un camino hacia él, irreversible y elocuente.

 


¿Metamorfosis, metáfora, paradoja onírica?



Cuando Madoz fotografía la horma de madera de un zapato con raíces, nos muestra el origen y nos remite al árbol de procedencia o cuando de unas gotas de lluvia nace un puzzle que está por completar ¿no es eso una invitación a asomarnos, con suficiente fe, al vacío poético donde todo está a punto de suceder? 


Desde que conocí la maestría de Chema Madoz, me sentí sacudida e inclinada a despojarme, más aún
de lenguajes convencionales que con su rigidez y hermetismo erosionan la libertad de expresión en todas vertientes. Me refiero tanto al fondo como a la belleza formal de sus fotografías.



Si a esto unimos que este fotógrafo vivió en Madrid, en un extrarradio contiguo al mío, que es tres años menor, que tuvo que combinar su pasión artística con su vida laboral en un banco, muy parecida a la mía en un ministerio, es un orgullo expresar la suerte de haberle conocido y sobre todo, poder disfrutarle en la belleza y en la etérea intensidad de sus fotografías.
Gracias a Chema Madoz y a gentes como él, me siento menos sola, siento menos miedo al mirar hacia el vacío de la creación.

Esther Cillero

lunes, 10 de abril de 2023

SE BUSCAN 2: LAS GRABACIONES DE JUAN RUIZ ALCAINA (Belén Jiménez)



La de la foto es la abuela L.A. Lo dice mi madre en el reverso con su preciosa letra. Vuelvo a ver su mano pequeña agarrada al bolígrafo, su anillo inmenso.

De la abuela L.A solo sé que murió calva. Un extraño silencio recorre la memoria de la familia de mi abuelo, su hijo.

Miguel Angel Yáñez Polo, el autor del libro que he citado tantas veces(1) le dedica a Rafael Pavón, que firma la fotografía de mi bisabuela, un par de páginas. No parece saber cómo llegó a la ciudad ni con quién aprendió. No dice nada de su lugar de nacimiento sólo que se establece en 1907 en la calle Rioja. Va de los números 11 al 41 en esa calle, pero su lugar definitivo será Tetuán 5 donde crea uno de los gabinetes mas lujosos de la ciudad. “Decorado de manera sobria y elegante y con una extraordinaria iluminación eléctrica”. No sé qué era en 1911 una extraordinaria iluminación. Es tan fácil pensar que todo ha sido siempre igual. 

La señora debía tener unos sesenta años cuando se puso delante de uno de los forillos hermosamente pintados que tenía Pavón. 

“Doce telones pintados y otros tantos monocromos, todos ellos movidos por poleas, formaban la galería. Al fondo de la casa existía un pequeño almacén para mobiliario y un soberbio laboratorio”.

Yáñez tiene a Pavón por un gran retratista, renovador y sensible a la expresión de la personalidad de sus modelos. Destaca en la factura la calidad de los detalles en la sombra. Los busco en la imagen. Sobre la silla el álbum de fotografías, la flor en el poyete que simula en el telón una ventana que simula iluminar suavemente el rostro de la señora. 




Parecido al retrato puedo imaginarlo. No es una buena copia pero puede verse su firma a la izquierda y a la derecha la dirección: SEVILLA Rioja 11. Es un retrato, por tanto, más antiguo, hecho en su primera ubicación.

Parece que el tal Pavón era un hombre culto, de porte elegante y distinguido y con un bigote estilo Kaiser que se atusaba con frecuencia. Paseaba las terrazas de la calle Sierpes siendo bien considerado por los que otorgaban el don de visitar a los unos y a los otros (2), pero algo debió torcerse. Problemas familiares, una economía en ruina que no pudo resolver, quién sabe, el caso es que Pavón, un día, que era un día cualquiera para los demás y el día de su muerte para él, cogió el camino y se dirigió a la Plaza de Santa Barbara. Allí había un bar donde a veces se reunía con algunos amigos. En el bolsillo llevaba un veneno que había cogido en su laboratorio. Sublimado corrosivo en la dosis justa para que la muerte fuera rápida. Se lo tomó allí, delante de todos, después de charlar un rato con los unos y los otros. La cosa que lo trae y trae aquí su muerte que debió ser espantosa, es que Juan Ruiz Alcaina estaba allí. 

Juan Ruiz Alcaina fue un fotoesmaltista que tenía el taller en la calle Regina. A pesar de que es una importantísima fuente de información sobre el mundo de la fotografía de su época, no hay mucho en el libro sobre él. 

Sucedió en 1927. Si suponemos que en 1907, cuando se establece en Sevilla, tenía 30 años, en el 27 tendría unos 50. 

"Lo llevamos a su casa en un coche de caballos y al llegar al Duque ya estaba muerto”

Juan Ruiz Alcaina estaba allí. Un olor horrible, vómitos y una palidez que no era de este mundo, le contó a Yañez Polo, igual que le contó que había una fotógrafa en la calle Feria que era alegre como unas castañuelas, La tía Paquita. Una conversación sobre Rafael Pavón y otra sobre tía Paquita es lo que andamos buscando. Unas conversaciones que fueron grabadas en agosto en el año 1978 y que no están publicadas. Forman parte del legado de Miguel Angel Yáñez Polo a la ciudad de Sevilla y a sus gentes. 

Y viendo las fotos de Pavón en internet, buscando, encontré una nota sorprendente. Era del servicio de búsqueda de PARES(3) Decía así: 


“Muchos de los fotógrafos eran a la vez masones, y de ellos se conservan expedientes de depuración en la Sección Especial: son los casos de Jaime Bruzón Morello, Rafael Pavón, retratista prestigioso que trabajó para la Revista Bética, Francisco Prieto Losada, Teodoro Maisch y el estudio Bernabé, de Manila” 


Es mi primera noticia. Rafael Pavón fue masón y fue un masón destacado.
 
 
Rafael Pavón Fernández, simbólico Zoroastro grado 4º fotógrafo
con estudio en Sevilla, 'comenzó a trabajar en 1907....retratista
magnífico, con suntuoso gabinete al arco voltaico, se suicidó con
sublimado corrosivo de su laboratorio' según Miguel Angel Yáñez
Polo en 'Historia de la fotografía en Andalucia', p.56
Voy a la SECCIÓN ESPECIAL(F) a la que me dirige la búsqueda. Sobre el expediente de depuración no hay nada pero encuentro estas dos fotografías perfectas, bien digitalizadas y bien documentadas. Hechas por Rafael Pavón el fotógrafo que había hecho el retrato de la abuela Lola.

 


Retrato de grupo

Fotografía en formato imperial donde hombres, mujeres y niños, posiblemente de la Logia Isis de Sevilla, están fotografiados en las ruinas de Itálica. Los hombres aparecen adornados con atributos masónicos, algunas mujeres y un niño también.

Fotografía pegada sobre portafotos que conserva en su parte superior cordel para colgar.
A pie de foto manuscrito: 'Ruinas de Itálica/28 Diciembre 1913'
A pie de foto sello grabado: PAVON/SEVILLA

 


Retrato de grupo.

Fotografía de los hermanos de la Logia Fe de Sevilla en su tenida de inauguración del nuevo templo. Preside el Venerable Maestro. Los hermanos llevan atributos masónicos de cargo y grado y se pueden ver atributos de taller como la cadena de unión, el suelo ajedrezado, el ara, etc. 

Debajo de la esta última fotografía un texto manuscrito nada interesante y sin fechar que he recortado igual que los portafotos, permitiéndome una licencia por la que pido perdón, para poder asomarme a las caras de estos hombres y mujeres que me son tan extraños. No sé si la palabra MASONERÍA tiene para vosotros el mismo pálpito, el mismo resonar lejano y misterioso. 

Franco los persiguió con ahínco. 

En PARES, el portal de Archivos Españoles, se custodia su memoria.


NOTAS

  1. Miguel Ángel Yañez Polo: "Historia General de la Fotografía en Sevilla". 

      2. https://www.todocoleccion.net/fotografia-antigua-gelatinobromuro/sevilla-fotografo-r-                 

         pavon-principio-1900-mide-14-50-x-10-c-m-ver-fotos~x331915598

       3. Portal de Archivos Españoles (PARES) - PARES | Ministerio ... 

           culturaydeporte.gob.es

              https://pares.culturaydeporte.gob.es





miércoles, 22 de marzo de 2023

EL FOTÓGRAFO ANDRÉS TORREADRADO EN LA CASA GRANDE DEL PUMAREJO. LUNES 27 a las 19 horas

 





Andrés Torreadrado, operador de cámara en diferentes medios de comunicación y fotógrafo, en la actualidad, de Canal Sur, nos mostrará su obra fotográfica el próximo lunes 27 a las 19 horas en el bajo 4, de la Casa del Pumarejo, en Sevilla.

Fotógrafo centrado principalmente en la fotografía artesanal y analógica, pero defiende cualquier otro medio, incluído el móvil, para la expresión fotográfica. Considera que cualquier cámara de hace 10 años es perfectamente válida para el 99 por ciento de los fotógrafos. Y cree fundamental investigar, aprender y conocer a los fotógrafos clásicos, según estilos y preferencias de cada uno. Podéis ver su trabajo en el siguiente enlace:

https://www.flickr.com/photos/ghibli-flickr/albums

martes, 14 de marzo de 2023

EXPLORANDO EL MINIMALISMO (Javier de la Cruz)

 Explorando el minimalismo.

Las siguientes fotos se han realizado buscando la eliminación de todos aquellos elementos que no estuvieran en la esencia narrativa. Este ejercicio minimalista reduce el espacio ocupado por el color, creando un amplio espacio negativo. Utilizar el desenfoque para crear un rastro, un pasado de algo que se mueve o desciende, proporciona una nueva visión, que permite reinterpretar el modelo. Vincular sombra y objeto de tal modo que se conviertan en uno, sin nada más alrededor, convierte esa dupla en una nueva imagen que abre la puerta a su revisión. Descubrir las líneas geométricas que se encuentran ocultas en los objetos cotidianos y que en su encaje en el espacio de fotográfico se convierten en nuevas formas. La simplicidad, la eliminación de todo lo que no es sustantivo, que no expresa, que distrae, revela la esencia de un pequeño botón vegetal, que se desnuda ante nosotros. Lo simple, sin adornos, precisa una ubicación dentro del marco visual que transporte la mirada del espectador al lugar emocionalmente deseado.










domingo, 5 de marzo de 2023

SE BUSCA 1: CUBERO. FOTÓGRAFO DE ÉCIJA (Belén Jiménez)


Cubero. Fotografía de un miliciano 1938

Hizo este retrato en 1938 cuando el chico, que parece llamarse Ángel, se incorporó a las milicias. 



Cubero se mantiene en activo después de la guerra y en 1942 marca así sus fotografías. Abajo el revés de un retrato bastante irrelevante de un bebé con su muñeca. Es raro que en la primera se escriba a lápiz y que el nombre del chico aparezca con minúscula. 



Todo me lleva este mes de febrero a Écija. Miro el retrato del chico y pienso en JRA un personaje que me ronda y que me va a llevar de la mano por sus calles. Un personaje real, pero todavía sin rostro. Es terrible la vida que no consigue dejar ninguna huella, me digo y lo busco, busco su retrato en Écija donde había nacido. Fue fusilado el 26 de agosto de 1936 en Sevilla o alrededores, dice su ficha en la página “Todos los nombres”. Nada más se sabe. 
Me gusta esta fotografía. Este chico tan joven de apariencia tan lejana, tan tranquila, esas gafas de empollón ¡Pobre! ¿Por qué está en venta su memoria? Era de Écija y casi podría investigar hasta conocer su nombre completo. JRA pudo conocerlo.
Había un fotógrafo en la Macarena, en la calle Cruz Verde, que se especializó en retratar a los jóvenes en el momento en que se incorporaban a filas. Se llamaba Guillermo Suero Romero y convivió en el barrio con la tía Paquita(1) y Ruiz Alcaina.(2) Según cuenta Yáñez Polo(3) había empezado como reportero e hizo algunas colaboraciones en la prensa pero a partir de 1928 pone estudio y se dedica exclusivamente al retrato. En la inmediata postguerra hizo cientos de ampliaciones para las tumbas de los jóvenes soldados y para las Cruces de los Caídos con las que el franquismo homenajeó a sus mártires en las plazas de los pueblos. Tanto vendió Suero que se hizo rico y abrió estudio en Arahál, Marchena y Dos Hermanas.   
Écija fue el primer pueblo en caer, horas después de Sevilla. Habían llegado noticias del golpe en Marruecos y las fuerzas políticas republicanas, había ganado las elecciones el Frente Popular por pocos votos, estaban reunidas en el Ayuntamiento. No pudieron reaccionar. A algunos los cogieron en sus casas y los mataron delante de la mujer y de los hijos, otros hubo que no huyeron por dignidad, por considerarse al margen de la disputa política y encontraron la muerte, como dos de los miembros de la familia Jiménez Tovar que aparecen en este retrato tan curioso.  El padre, médico y el hijo mayor, practicante. Se creyeron a salvo y no lo estaban. 


Autor desconocido. Familia Jiménez Tovar (Puede que sea un fotomontaje, me digo viendo la oscuridad tan poco natural con que se incorpora al conjunto la figura de la madre) 

No pudieron imaginar la virulencia de lo que les estaba cayendo encima como una maldición. Cuando oyeron que llegaba el ejercito permanecieron en sus casas, sólo algunos dirigentes políticos y sindicales intentaron huir o huyeron, la mayoría no temieron, no pudieron imaginar un horror que era nuevo.

A las diez de la noche del mismo día 18 de julio de 1936, en el Salón, el oficial Tello González de Aguilar leyó el bando de guerra. José Pérez Jiménez, llamado el Hormiguita porque era muy chico, gritó un ¡Viva la República! que le costó la vida. Tello González Aguilar lo mató allí mismo, con los papeles todavía en la mano. Un tiro que fue la señal. Todos comprendieron. 

De la represión se hizo cargo la Remonta, la Falange y voluntarios, que los hubo y muchos. No hubo guerra aquí, ni hubo guerra en Sevilla aunque así conste con frecuencia en el Registro como causa de las muertes. Desde Écija se extendió el miedo como una mancha de aceite por la comarca. 



Autor y fecha desconocida: Palacio del Conde de Valverde hoy Cuartel de la Remonta en Écija.

Fue el primer pueblo en caer después de Sevilla y uno de los primeros en buscar a sus muertos. En 1982, en cuanto pudo ser. Más de doscientas familias tenían en la fosa del cementerio un familiar y nadie había olvidado. 

Tres mujeres se ocupan hoy de la memoria de los más de 500 muertos, de los fusilados, de los que fueron encarcelados, de los setenta huérfanos, de los que sufrieron la confiscación de sus propiedades. Se ocupan también de la memoria de los cientos de familias que siguieron viviendo en el pueblo casi a escondidas, perseguidas, vigiladas. Carmen Jiménez Aguilera, historiadora en la Universidad de Córdoba y su hermana Ángeles, las dos de Écija y Carmen Romero Paredes, arqueóloga. Con Ángeles he hablado en estos días y desde aquí le agradezco su ayuda. Tres mujeres que buscan los nombres de los muertos y sus restos, con tanto ahínco como yo busco sus rostros, sus retratos. 

Le cuento a Angeles Jiménez Aguilera que hace meses que ando buscando a la Tía Paquita una fotógrafa que puso estudio en Sevilla en 1915 después de enviudar en un pueblo de la Sierra y le pregunto por un suceso que recogen todos los textos que he leído sobre la represión en Écija. Un fusilamiento de mujeres. No se dice cuantas, solo que algunas eran muy jóvenes, casi niñas y que durante días estuvieron tiradas delante del Convento de Santa Inés del Valle, en la calle Mayor, sin que nadie se atreviera a recogerlas para darles sepultura, rapadas y todas ellas con un escapulario, en las manos o en la boca, dicen los testimonios orales. 

Paquita García Rodriguez, llamada tía Paquita, que fue fotógrafa en la calle Feria, en Sevilla, durante más de veinte años desapareció en 1936. ¿Qué le tocó vivir? ¿Qué había en aquellos primeros días en los que el barrio de la Macarena se esconde y a duras penas se defiende, para una mujer como ella?  La había imaginado desfilando con otras en una de esas terribles procesiones. En Écija encuentro la primera noticia de mujeres rapadas desde que la busco. Antonio Bahamonde no habla en su libro, Un año con Queipo de Llano, que acabo de leer, de ningún caso y casi había llegado a suponer que la ceremonia de humillación que tantas veces hemos oído narrar después, no había ocurrido en los primeros tiempos. Paquita no pudo haberla sufrido, me decía, así la libraba en mi imaginación de tamaño sufrimiento.

Le cuento que busco a los fotógrafos, a la tía Paquita y a los fotógrafos de Écija que, como Cubero, trabajaron entonces. La ciudad tenía sobre 30.000 habitantes. Debió haber tres, cuatro... ¿cinco estudios? Dudo y no soy capaz de encontrar una respuesta. Le pregunto a Ángeles que me escucha con paciencia, si hay una fototeca en el Ayuntamiento y no la hay. Pongo abajo la única fotografía que encuentro relacionada con la represión en Écija. No puedo asegurar que la llanura seca y polvorienta que aparece sea del pueblo, ni sé, por supuesto, quién la hizo.



En notas podréis encontrar junto a los enlaces a los sitios en los que encontré las fotografías, el de un video con fotografías antiguas de Écija. Está hecho en cinco partes, hay fotografías repetidas, la  digitalización es muy insuficiente y muy rara vez se consigna la autoría, pero hay que agradecerle al artífice el esfuerzo. Están, alguien debe tenerlas. Habrá otras en cajas de latón y otras se habrán perdido para siempre. Por ahí se desangra nuestro patrimonio. Quizá en aquel verano del 36 alguno de los fotógrafos del pueblo se atrevió con una cámara pequeña ... había cadáveres al lado de las tapias del cementerio, sangre en las tapias de los cortijos, estaban las niñas delante del convento. Quizá alguno tuvo el encargo de hacer fotografías para los sublevados, o no, o quizá venció el miedo como parece indicar la selección del video. Nada comprometedor de ahora en adelante. Sólo las calles de hermosas fachadas, el Salón, la Feria, la Semana Santa y los rostros, siempre los rostros, de los que ocuparon el poder después de la matanza.  

Hay una maleta de fotografías perdidas, como la mexicana de Robert Capa, Gerda Taro y Chim, como la de Alec Wainman o la de Antoni Campañà, que está por descubrirse en cada pueblo, una maleta de imágenes con las que habitar la memoria de nuestros hijos.


Notas

1. Francisca García Rodríguez. Llamada Tía Paquita. Fotógrafa en la Calle Feria de 1915 a 1936.

2. Ruiz Alcaina. Fotoesmaltador  contemporáneo a Tía Paquita con estudio en la Calle Regina fuente de mucha de la información sobre la historia de la fotografía en su generación.

3. YAÑEZ POLO Miguel Ángel. "Historia General de la Fotografía en Sevilla. 

4. https://www.todocoleccion.net/militaria-fotografia/guerra-civil-pequena-foto-miliciano-nacional-ecija-sevilla-1938~x3363413385. Y otras.

5. https://www.publico.es/politica/queipo-ecija-fosa-enterraban-menores-embarazadas-feroz-represion-queipo-ecija.html

6. Video. Fotografías Antiguas de Écija, primera parte: https://www.youtube.com/watch?v=V01vYDyMZew

Silvia Villena : DESDE LO INMÓVIL