martes, 31 de octubre de 2023

SE BUSCA LA FOTOTECA HISPALENSE (Belén Jiménez)

Miguel Angel Yáñez Polo. Autorretrato. Fotomontaje. Sin fecha conocida

Miguel Angel Yáñez Polo está aquí como creador, conservador, y, aunque no lo dice  su página como propietario, sus herederos al menos lo son, de la Fototeca Hispalense. Está como estudioso de la historia de la fotografía, disciplina que inaugura en Sevilla y como autor de los libros en los que rastreamos las huellas de nuestra interesante heroína, nuestra vecina, fotógrafa que vivió en la la calle Feria entre 1915 y 1936, Francisca García Rodríguez, la “tía Paquita”, cuyo mundo y cuya historia queremos recuperar en estas entradas, un poco desordenadas, que mes a mes vamos compartiendo con vosotros.

No sé cuando empezó en Yañez Polo el deseo de coleccionar fotografía antigua, si heredó de su padre la afición o si fue el descubrimiento de un chaval inquieto que desde los 19 años había querido ser fotógrafo. Tenia 35 cuando pensó un futuro mejor, más culto, más libre, más interesante para la fotografía en Andalucía, cuando creó en torno a un manifiesto hecho público en Cádiz en 1975, el grupo F8. Jose Manuel Holgado era su mejor amigo y Miguel B. Márquez, Justo Ramos, Fernando Manso, Encarnación León, Toti Camacho y Felipe Sevilla, fueron con ellos miembros fundadores.

 



Ahí lo tenéis en una foto gamberrosurrealista. Es el primero a la izquierda, creo, con varios de los miembros del grupo F8. Míguel Angel Yáñez Polo es el líder del grupo y, por lo que vamos sabiendo, su miembro más brillante y más destacado. 

En 1975 expone con sus compañeros por primera vez en Cadiz y siguen exponiendo juntos hasta 1984, el grupo cada vez más mermado. Sólo Holgado, Bobo Márquez y él en la última que encuentro. Mientras, Yáñez Polo expone en solitario en galerías y museos importantes hasta 1992 y tiene un curriculum bastante largo que podéis encontrar en su página web. Fue uno de los más reconocidos fotomontadores de la época, a la altura de los mejores. Así se le considera y así lo consideré yo en cuanto vi sus obras. Os pongo la dirección de su página web en notas para que las veáis, yo selecciono más abajo algunas, las que más me gustan. 

La vie fuyant. Sevilla 1988



¿Era ya médico internista, estaba ya casado con Toti, tenía ya hijos? 



Además de hacer montaje fotográfico intervenía las imágenes con reveladores en un proceso que, según hemos sabido, era de su invención, de forma que cada una de sus obras era una pieza única. Supimos también que una inundación deterioró una parte sustancial de su obra que se hallaba en el chalet en el que vivió con Toti Camacho, compañera fotógrafa y madre de sus hijos y que alberga en la actualidad la fototeca Hispalense.


Apuntes subconscientes 1

Sus estudios sobre la historia de la fotografía en Sevilla empiezan en esta misma época.1976 es una fecha probable porque en el curso 1977-1978 creó el Seminario de Historia de la Fotografía Sevillana que se reunió durante unos años en el Ateneo. Podríamos decir sin exagerar, que fue el creador de la disciplina en Andalucía, que antes de él no se había hecho ningún trabajo riguroso, prácticamente nada con pretensiones teóricas y que crea un obra notable sobre la historia de la fotografía de nuestra ciudad. 

La Fototeca Hispalense que empezó a nacer entonces contiene más de 100.000 fotografías,  de las cuales más de 50.0000 están documentadas y muchas pertenecen a los más grandes fotógrafos de la ciudad. Dijo la prensa cuando se publicó el libro la Sevilla Recuperada  (N) que 4000 familias habían colaborado en la creación de la colección. Nos chocó la cifra al leerla . 4.000 familias. Cuatro mil días, cuatro mil puertas abiertas, cuatro mil señoras o señores con la caja de lata entre las manos. La tarea nos resultaba increíble. Pensamos que siendo como eran muchas de ellas colecciones familiares el grueso de la colección serían las copias, aunque luego supimos que también compró y cambió mucho y que la Fototeca recibió muchas donaciones. No debió trabajar solo. 

De esos años de juventud son muchas de las grabaciones que andamos buscando, porque Miguel Angel Yáñez Polo, que era moderno y práctico y que seguramente no podía abarcar todo lo que llevaba entre manos, recurrió a las grabaciones para conservar, de viva voz, una memoria que se perdía, un material precioso que le serviría en el futuro para completar esa Historia General de la Fotografía en Sevilla que es su mayor obra. Grabó conversaciones sobre todo lo que le pareció interesante, habló con todos los que sabían algo del mundo de la fotografía en la ciudad. Se trata de un material con un enorme valor histórico que nos interesa muy especialmente, porque una de las grabaciones, la que registra su conversación con Ruiz Alcaína realizada el día 8 de agosto de 1978 trata sobre la tía Paquita. 


" Era ella, en el mejor sentido de la palabra, una cachondona buena. Metidita en carnes, bajita, siempre vestida de negro, la gente decía que era viuda de un fotógrafo de un pueblo de la sierra. No sé. Le gustaa un poquito el piripi y, creo, que nunca tuvo hijos. Desde luego su aspecto no era muy para gabinete de retratos. siempre tenía un moño con gitanillas. La conocí sobre 1916 cuando yo estaba con Perez Romero en la Rioja pero iba mucho todavía por el ambiente del pobre Medina. Créame si le digo que era la mujer que más se reía del mundo. Ella misma se jaleaba y había que verla bailoteando y tocando las palmas. No lo hacía tan mal"

 

Y como Paquita vivía en el ámbito del Medina fotógrafo sandunguero de la generación anterior que vivía frente por frente y que juntaba en su estudio la fiesta flamenca/fotográfica a la que según parece Paquita era tan aficionada, también nos interesaría muchísimo oír la grabación  que recoge su conversación con Ruiz Alcaina sobre Medina y sus fiestas. Y según vamos leyendo y encontrando relaciones, ya sabéis, el deseo de saber se multiplica. 

Yañez había querido que la suya fuera una colección que reflejara la historia, la memoria del tiempo que se fue en la ciudad, en sus gentes. Eso tiene para nosotros un gran valor porque muchas de las obras de la Fototeca llegaron allí, para ser cuidadas e investigadas, no por pertenecer a los grandes autores que regentaban los mejores estudios de la ciudad, sino por mostrar lo popular en las calles más vivas, en los mercados, en las ferias... por eso la Fototeca Hispalense contiene una gran cantidad de anónimos. Y ya sabemos que los anónimos muchas veces son obras de mujeres. En la Fototeca Hispalense esperamos encontrar más fotografías de tía Paquita. De hecho, la única foto suya conocemos forma parte de la colección.

 
























jueves, 1 de junio de 2023

LIMOSNA (Belén Jiménez)



El miedo al robo les dio forma y los agarró a lo más firme, por eso unos pocos sobreviven encastrados en los muros de iglesias y conventos o soldados a sus rejas. En desuso algunos, otros, con candados modernos bien engrasados. 

Todos hablan de un tiempo que fue.

Pan de San Antonio, qué será, me digo y recuerdo los santos y las vírgenes que miraba en mi infancia. Vuelven a mí las horas quietas de las misas del domingo.

¿Quién fue Santa Librada?

Las ánimas benditas ¿quién pide para los muertos? Misa para el descanso de unas almas que no serían tan benditas cuando había que rezar por ellas. Almas de esas que semivivas se alojaban en los miedos infantiles.

No sé cuando empecé a fotografiar limosneros. La foto más antigua en estas páginas es de 2006. Me devuelven a la vida que fue.

La serie LIMOSNAS es una colección y revela un deseo de apropiación que está presente en la fotografía, al menos en la mía.

La fascinación que los limosneros me provocan se liga, creo, a la propia naturaleza de un objeto que es, además de hermoso, polisémico, porque la raja y la hucha remiten al sexo femenino, porque hay un meter, un no poder sacar, un lo que se da no se quita. A las formas de hierro y a los candados se asoman los cinturones de castidad.

Cuando fuimos pequeños aprendimos a buscar tanteando en la penumbra de la iglesia la raja fría de la hucha y cuando alguna vez oímos decir que alguien había robado esos dineros, pensamos que había sido cometido un sacrilegio.








Arriba una muestra de la colección. Aquí se cuenta el final. Los limosneros no sobreviven a ninguna restauración. Están siendo sustituidos sistemáticamente por velas eléctricas. El cable negro recorre el muro en busca de un enchufe que hubo que instalar rompiendo yesos y pegando canaletas.

Parece que la iglesia se avergonzara del limosneo antiguo, ese que se daba cuando la Iglesia apoyaba más desvergonzadamente que ahora a los poderosos. El artilugio eléctrico que podéis ver en las capillas de los pueblos delante de los santos más milagrosos, tan triste y desolado, les limpia la memoria. 

En las dos últimas fotografías se documenta el proceso de destrucción.



 





martes, 23 de mayo de 2023

ANDRÉS TORREADRADO: Conferencia en la CASA GRANDE del PUMAREJO (Texto y fotografías de Silvia Villena)


ANDRÉS TORREADRADO, FOTÓGRAFO DE LA FORMA Y LA COMPOSICIÓN. 

Nos mostró y nos contó, en una charla muy amena, su evolución dentro del mundo de la fotografía que comenzó hace tiempo con el formato analógico y el gusto por el blanco y negro. Texturas, formas, composición muy rigurosa, encuadre y una cuidada iluminación que realza y contrasta los espacios. Escasa presencia de humanos en sus fotos. Nos habló de su crisis fotográfica resultado, según él, del desmedido abuso de la imagen en el mundo actual, la multiplicidad de capturas que inundan las redes,  el disparo fácil irreflexivo y por qué no también, debido a su labor profesional como fotógrafo en medios de comunicación. No rehuye de ningún tipo de formato y soporte pero se inclina por el revelado en papel y la fotografía analógica. Nos habló de la importancia de trabajar en proyectos y nos trasladó la idea de que hay que hacer la foto que a cada cual le gusta, incluso hacerla mentalmente antes de llevarla a la práctica. Una foto buena es aquella que le gusta al que la hace, una foto buena te dice cosas y no te deja impasible.









lunes, 8 de mayo de 2023

NOTICIAS DE LA TÍA PAQUITA (Belén Jiménez)

García Rodríguez, Francisca. Tía Paquita. Retrato de El “Titi”.
 Anticuario en el Jueves. 14 X 9 cm. Gelatinohaluro. Sevilla 1925.

 

22 abril de 2023

Es suya. La fotografía que tenéis ante vuestros ojos es de la Tía Paquita. Por fin una señal real de su existencia. 

Estaba en el libro “La Sevilla Recuperada” que el Diario de Sevilla vendió como coleccionable en el año 2000 y que Yáñez Polo compuso con fotografías de su colección: La fototeca Hispalense.

Habíamos leído que, como fotógrafa, Paquita era mediocre. Yáñez utiliza su figura, la de la única mujer de la que habla en su generación, para mentar a una casta de fotógrafos sin interés artístico ninguno, que se buscan la vida con “tres viejas cubetas, una desfasada cámara, cuatro telones cursis y dos lámparas de incandescencia”(1). Eso habíamos leído y nos habíamos quedado conformes. No era una buena fotógrafa, qué le vamos a hacer ... Sin embargo el retrato nos encantó a los tres. 

El Titi pudo ser el primer Titi, el que les diera nombre a los titis que siempre ha habido en el barrio o ser otro de los sucesivos titis que han visto estas calles. No puede tener una apariencia más abierta, más franca, más de aquí. Es un plano americano, dice Teresa, extraño en la fotografía de la época. Un retrato poderoso, que nos regala un día de contento en un mes de abril sediento y caluroso.

 

Anónimo. Retrato de José Verdete y su esposa
Anónimo. Retrato de José Verdete y su esposa
Gelatinohaluro. Sevilla 1926


En el mismo libro el retrato de José Verdete y su esposa. Son los vecinos de Tía Paquita. Pudo hacerlo ella. Hay tantas mujeres escondidas detrás de las obras anónimas... Entonces,  ese podría ser su estudio, ese el suelo hidráulico, tan frecuente en lo que se conserva del barrio, de su casa. La mirada directa y confianzuda de la mujer que podría tener delante a su vecina, su postura, su atuendo, ese bolso oscuro que le cuelga, todo en ella es un puro interrogante... él, más almibarado, la mira.  ¿Quienes eran José Verdete y su esposa? Yáñez debió saber que eran vecinos de Tia Paquita por Juan Ruiz Alcaina,(2) el mismo que nos dejó su descripción, estas pocas palabras que nos han traído hasta aquí.

 





Luna, Fernando. Anita González Serna, de Carnaval. 18 x 13 cm. Gelatinohaluro. Sevilla 1922
 Luna, Fernando. Anita González Serna, de Carnaval. 18 x 13 cm. Gelatinohaluro. Sevilla 1922

                                       

El último regalo del libro es esta preciosa fotografía de Fernando Luna. Podría haberse hecho en París o en Nueva York, de tan moderna. Esa modernidad que el golpe de estado interrrumpió. Yáñez dice en su libro que Luna era especialista en fotografía de carnaval, que tenía en su estudio disfraces y pelucas, que vendió varias colecciones de postales de imágenes de carnaval entre los años 1915-1935 y que era una retratista fino y elegante.

Luna es, siempre según Yáñez, vecino puerta con puerta de Tía Paquita, y como sueño con ponerle la cara, había pensado que quizá podríamos encontrarla en alguna fotografía suya, disfrazada quizá, de relleno en un grupo, quién sabe. 


               Sánchez del Pando. Venta de libros en el mercadillo de “El Jueves” de la calle Feria. 1936. Fototeca Municipal. 

Aquí, donde la calle Feria se estrecha pasado el Archivo de Protocolos, podríamos dibujar  un triangulo que tendría dos vértices muy juntos, los estudios de Paquita y de Fernando Luna. El otro, cruzaría la calle, hasta la casa de Manuel Medina. Ruiz Alcaina, que fue su alumno, como otros fotógrafos sevillanos, cuenta que allí la conoció en 1916. Paquita hace un año que ocupa su estudio.  

Me extrañaba desde el principio la llegada a Sevilla de Paquita. Viene viuda de un pueblo de la Sierra y se establece en el sitio que concentra el mayor número de fotógrafos de Sevilla, donde llegan de los pueblos en busca del retrato más barato que ya todos quieren tener. En el mejor sitio. Medina está a punto de cerrar su estudio o lo ha cerrado ya. El texto solo habla del “ambiente del pobre Medina”. Murió en 1930. Tenía 67 años si es verdad que nació en 1863. Yáñez habla de una clientela común que incluiría a las gentes del mundillo del flamenco, a los habitantes de las corralas del barrio y a las prostitutas de la Alameda. Medina era barato y si había que fiar, fiaba. Y Paquita fiaba también. Además eran los festeros y flamencos. Él tocaba la guitarra con talento y las fiestas en su casa eran famosas. 

Ni inventándolo sueña uno con encontrar una pareja ésta. Dos fotógrafos flamencos en el corazón de la Macarena desde 1915 a 1936. 

Como un padre y una hija los imaginé al principio. Seguro que Paquita cruzaba muchas veces la calle al día hasta el número 10. Por eso se había acostumbrado a dejar la puerta abierta. Ella habría venido a Sevilla justo a eso, a heredar la clientela de Medina, a cuidarlo quizá. Medina le enseñó y ella se integró con alegría en sus fiestas. 

Pero las fechas no cuadran. Medina había nacido en 1863 dice Yáñez. Tenía 53 años en el relato de Alcaina. No era tan mayor. Y Paquita tampoco debía ser tan joven. El apelativo “Tía” familiar y cariñoso, no se aplica a las mujeres jóvenes. Ahora pienso que Paquita no era cincuentona como había imaginado, sino sesentona en el momento de su desaparición en 1936. Y la relación filial se apaga en mi imaginación como una vela. Mas bien amor, me digo. Aunque me asalta la duda de un error en las fechas. ¿Por qué iba a querer Medina cerrar su estudio a los cincuenta años? Estaba para fiestas luego tan enfermo no estaría. 

De Medina dice Yáñez que dejó una maravillosa galería de retratos de un valor sociológico incalculable. ¿Dónde están? Que hizo también “algunos chistes fotográficos, composiciones jocosas, salerosas y bien ejecutadas”. ¿Dónde están?

Habría que hacer un SE BUSCA sobre Manuel Medina, me digo y me percato de lo difícil que se presenta la tarea. Esta fotografía suya que me gusta muchísimo es lo único que he encontrado.  

“Una fotografía con historia, tomada a principios del siglo XX nos muestra el personal de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla. En la planta alta y asomadas al balcón vemos a las Cigarreras, en la planta baja y a la derecha de la fuente diseñada por Cayetano da Costa vemos a los operarios de la fábrica mientras que a la izquierda de la fuente aparece el personal directivo. Es una verdadera pena que no tenga mayor calidad”. 

Fotografia: Manuel Medina.

Fuente: Personal U.S.

 

 Dejo a Manuel Medina y vuelvo a mirar la calle Feria, tan igual, tan como siempre. Casi puedo verla. A Paquita cruzando ligera la calle.


Es una mañana de primavera. Una primavera fresca como las de entonces. ¿Abril? 1936. Ahí están, distraídos, ojeando los libros, ajenos al horror que llegaría a los pocos meses. En el aire el olor a aceite frito de los calentitos que venden en el puesto de la esquina. Es jueves. Paquita se echa a la calle y se deja abierta la puerta de su estudio y cuando Alcaina le advierte responde: “¿Qué me van a robar, si ahí no hay más que cuatro porquerías?” 

Notas:

1. En cursiva recojo palabras textuales del libro de Miguel Angel Yáñez Polo "HISTORIA GENERAL DE LA FOTOGRAFÍA EN SEVILLA.

2. Juan Ruiz Alcaina es el dueño de la memoria que tenemos de Francisca García Rodriguez, Tía Paquita, la protagonista de nuestra búsqueda. Lo poco que sabemos de ella, lo sabemos por él. Yáñez Polo cita textualmente sus palabras cuando habla de ella en su libro. Buscamos la grabación de la conversación que sobre Tía Paquita realizó el día 8 de agosto de 1978.  

martes, 2 de mayo de 2023

A LA MANERA DE: CHEMA MADOZ. Textos y fotos de Esther Cillero







Una fotografía de Chema Madoz entra en el cuerpo como una bala, como una flecha, como un chispazo que no se entretiene sino que se aloja pronto en la oscuridad sensible, en un interior hermético que se abre solo al roce de la emoción. 



Una fotografía de Chema Madoz es, como la línea recta, el camino más corto entre dos puntos.
Una fotografía de Chema Madoz es un puente entre dos abismos.

 


Dice John Berger en ¿Por qué miramos a los animales? de su libro MIRAR,  que “el hombre siempre mira desde la ignorancia y el miedo”

 


También dice que “los animales ofrecen al hombre un tipo de compañía diferente a la que pueda aportar el intercambio humano. Diferente porque es compañía ofrecida a la soledad del hombre en cuanto especie”

 


Las fotografías de Chema Madoz acompañan cuando nos permiten, desde la observación atenta, desde el juego, elegir objetos y darles nueva vida.

 


Las fotografías de Chema Madoz acompañan cuando permiten a los objetos comunicar otros significados distintos a los convencionales, cuando nos invitan a juntarlos, descontextualizarlos, intervenirlos.

 


Las fotografías de Madoz acompañan, cuando nos incitan a ser  osadas en ver y,  tal vez “escuchar”, de otra manera.



La mirada de Chema Madoz, es abierta y si es cierto lo que dice Berger sobre la ignorancia y el miedo, Madoz hace de ello virtud cuando extrae una cajonera de un muro de ladrillos al aplicar tiradores de ferretería o desdobla una escalera simple colocada sobre un espejo o cuando, a través de una copa de vino tinto, aparece un pubis angelical sobre un vestido blanco. Sabia ignorancia. Miedo atrevido.


Si el misterio asusta, Madoz ha emprendido un camino hacia él, irreversible y elocuente.

 


¿Metamorfosis, metáfora, paradoja onírica?



Cuando Madoz fotografía la horma de madera de un zapato con raíces, nos muestra el origen y nos remite al árbol de procedencia o cuando de unas gotas de lluvia nace un puzzle que está por completar ¿no es eso una invitación a asomarnos, con suficiente fe, al vacío poético donde todo está a punto de suceder? 


Desde que conocí la maestría de Chema Madoz, me sentí sacudida e inclinada a despojarme, más aún
de lenguajes convencionales que con su rigidez y hermetismo erosionan la libertad de expresión en todas vertientes. Me refiero tanto al fondo como a la belleza formal de sus fotografías.



Si a esto unimos que este fotógrafo vivió en Madrid, en un extrarradio contiguo al mío, que es tres años menor, que tuvo que combinar su pasión artística con su vida laboral en un banco, muy parecida a la mía en un ministerio, es un orgullo expresar la suerte de haberle conocido y sobre todo, poder disfrutarle en la belleza y en la etérea intensidad de sus fotografías.
Gracias a Chema Madoz y a gentes como él, me siento menos sola, siento menos miedo al mirar hacia el vacío de la creación.

Esther Cillero

lunes, 10 de abril de 2023

SE BUSCAN 2: LAS GRABACIONES DE JUAN RUIZ ALCAINA (Belén Jiménez)



La de la foto es la abuela L.A. Lo dice mi madre en el reverso con su preciosa letra. Vuelvo a ver su mano pequeña agarrada al bolígrafo, su anillo inmenso.

De la abuela L.A solo sé que murió calva. Un extraño silencio recorre la memoria de la familia de mi abuelo, su hijo.

Miguel Angel Yáñez Polo, el autor del libro que he citado tantas veces(1) le dedica a Rafael Pavón, que firma la fotografía de mi bisabuela, un par de páginas. No parece saber cómo llegó a la ciudad ni con quién aprendió. No dice nada de su lugar de nacimiento sólo que se establece en 1907 en la calle Rioja. Va de los números 11 al 41 en esa calle, pero su lugar definitivo será Tetuán 5 donde crea uno de los gabinetes mas lujosos de la ciudad. “Decorado de manera sobria y elegante y con una extraordinaria iluminación eléctrica”. No sé qué era en 1911 una extraordinaria iluminación. Es tan fácil pensar que todo ha sido siempre igual. 

La señora debía tener unos sesenta años cuando se puso delante de uno de los forillos hermosamente pintados que tenía Pavón. 

“Doce telones pintados y otros tantos monocromos, todos ellos movidos por poleas, formaban la galería. Al fondo de la casa existía un pequeño almacén para mobiliario y un soberbio laboratorio”.

Yáñez tiene a Pavón por un gran retratista, renovador y sensible a la expresión de la personalidad de sus modelos. Destaca en la factura la calidad de los detalles en la sombra. Los busco en la imagen. Sobre la silla el álbum de fotografías, la flor en el poyete que simula en el telón una ventana que simula iluminar suavemente el rostro de la señora. 




Parecido al retrato puedo imaginarlo. No es una buena copia pero puede verse su firma a la izquierda y a la derecha la dirección: SEVILLA Rioja 11. Es un retrato, por tanto, más antiguo, hecho en su primera ubicación.

Parece que el tal Pavón era un hombre culto, de porte elegante y distinguido y con un bigote estilo Kaiser que se atusaba con frecuencia. Paseaba las terrazas de la calle Sierpes siendo bien considerado por los que otorgaban el don de visitar a los unos y a los otros (2), pero algo debió torcerse. Problemas familiares, una economía en ruina que no pudo resolver, quién sabe, el caso es que Pavón, un día, que era un día cualquiera para los demás y el día de su muerte para él, cogió el camino y se dirigió a la Plaza de Santa Barbara. Allí había un bar donde a veces se reunía con algunos amigos. En el bolsillo llevaba un veneno que había cogido en su laboratorio. Sublimado corrosivo en la dosis justa para que la muerte fuera rápida. Se lo tomó allí, delante de todos, después de charlar un rato con los unos y los otros. La cosa que lo trae y trae aquí su muerte que debió ser espantosa, es que Juan Ruiz Alcaina estaba allí. 

Juan Ruiz Alcaina fue un fotoesmaltista que tenía el taller en la calle Regina. A pesar de que es una importantísima fuente de información sobre el mundo de la fotografía de su época, no hay mucho en el libro sobre él. 

Sucedió en 1927. Si suponemos que en 1907, cuando se establece en Sevilla, tenía 30 años, en el 27 tendría unos 50. 

"Lo llevamos a su casa en un coche de caballos y al llegar al Duque ya estaba muerto”

Juan Ruiz Alcaina estaba allí. Un olor horrible, vómitos y una palidez que no era de este mundo, le contó a Yañez Polo, igual que le contó que había una fotógrafa en la calle Feria que era alegre como unas castañuelas, La tía Paquita. Una conversación sobre Rafael Pavón y otra sobre tía Paquita es lo que andamos buscando. Unas conversaciones que fueron grabadas en agosto en el año 1978 y que no están publicadas. Forman parte del legado de Miguel Angel Yáñez Polo a la ciudad de Sevilla y a sus gentes. 

Y viendo las fotos de Pavón en internet, buscando, encontré una nota sorprendente. Era del servicio de búsqueda de PARES(3) Decía así: 


“Muchos de los fotógrafos eran a la vez masones, y de ellos se conservan expedientes de depuración en la Sección Especial: son los casos de Jaime Bruzón Morello, Rafael Pavón, retratista prestigioso que trabajó para la Revista Bética, Francisco Prieto Losada, Teodoro Maisch y el estudio Bernabé, de Manila” 


Es mi primera noticia. Rafael Pavón fue masón y fue un masón destacado.
 
 
Rafael Pavón Fernández, simbólico Zoroastro grado 4º fotógrafo
con estudio en Sevilla, 'comenzó a trabajar en 1907....retratista
magnífico, con suntuoso gabinete al arco voltaico, se suicidó con
sublimado corrosivo de su laboratorio' según Miguel Angel Yáñez
Polo en 'Historia de la fotografía en Andalucia', p.56
Voy a la SECCIÓN ESPECIAL(F) a la que me dirige la búsqueda. Sobre el expediente de depuración no hay nada pero encuentro estas dos fotografías perfectas, bien digitalizadas y bien documentadas. Hechas por Rafael Pavón el fotógrafo que había hecho el retrato de la abuela Lola.

 


Retrato de grupo

Fotografía en formato imperial donde hombres, mujeres y niños, posiblemente de la Logia Isis de Sevilla, están fotografiados en las ruinas de Itálica. Los hombres aparecen adornados con atributos masónicos, algunas mujeres y un niño también.

Fotografía pegada sobre portafotos que conserva en su parte superior cordel para colgar.
A pie de foto manuscrito: 'Ruinas de Itálica/28 Diciembre 1913'
A pie de foto sello grabado: PAVON/SEVILLA

 


Retrato de grupo.

Fotografía de los hermanos de la Logia Fe de Sevilla en su tenida de inauguración del nuevo templo. Preside el Venerable Maestro. Los hermanos llevan atributos masónicos de cargo y grado y se pueden ver atributos de taller como la cadena de unión, el suelo ajedrezado, el ara, etc. 

Debajo de la esta última fotografía un texto manuscrito nada interesante y sin fechar que he recortado igual que los portafotos, permitiéndome una licencia por la que pido perdón, para poder asomarme a las caras de estos hombres y mujeres que me son tan extraños. No sé si la palabra MASONERÍA tiene para vosotros el mismo pálpito, el mismo resonar lejano y misterioso. 

Franco los persiguió con ahínco. 

En PARES, el portal de Archivos Españoles, se custodia su memoria.


NOTAS

  1. Miguel Ángel Yañez Polo: "Historia General de la Fotografía en Sevilla". 

      2. https://www.todocoleccion.net/fotografia-antigua-gelatinobromuro/sevilla-fotografo-r-                 

         pavon-principio-1900-mide-14-50-x-10-c-m-ver-fotos~x331915598

       3. Portal de Archivos Españoles (PARES) - PARES | Ministerio ... 

           culturaydeporte.gob.es

              https://pares.culturaydeporte.gob.es





miércoles, 22 de marzo de 2023

EL FOTÓGRAFO ANDRÉS TORREADRADO EN LA CASA GRANDE DEL PUMAREJO. LUNES 27 a las 19 horas

 





Andrés Torreadrado, operador de cámara en diferentes medios de comunicación y fotógrafo, en la actualidad, de Canal Sur, nos mostrará su obra fotográfica el próximo lunes 27 a las 19 horas en el bajo 4, de la Casa del Pumarejo, en Sevilla.

Fotógrafo centrado principalmente en la fotografía artesanal y analógica, pero defiende cualquier otro medio, incluído el móvil, para la expresión fotográfica. Considera que cualquier cámara de hace 10 años es perfectamente válida para el 99 por ciento de los fotógrafos. Y cree fundamental investigar, aprender y conocer a los fotógrafos clásicos, según estilos y preferencias de cada uno. Podéis ver su trabajo en el siguiente enlace:

https://www.flickr.com/photos/ghibli-flickr/albums

Silvia Villena : DESDE LO INMÓVIL