miércoles, 25 de enero de 2023

SE BUSCA: A Francisca García Rodríguez. FOTÓGRAFA (Belén Jiménez)

 3-11-2022

El libro tiraba de mí y aunque tenía que leer otra cosa no pude dejarlo. 
Busqué en el indice. De 1844 a 1939 hay diecisiete mujeres fotógrafas en Sevilla. La primera en 1855. Entrado el siglo XX hay tres fotógrafas en la capital, una en Cazalla de la Sierra y otra en Marchena. En eso estaba cuando di con una fotógrafa que había trabajado durante más de veinte años en la calle Feria, en el número 23. La llamaban Tía Paquita. Era Francisca García Rodriguez. Solo aparece su nombre en esa página, en la 189. No hay nada más sobre ella en el libro. 

Más de veinte años. Desde 1915 hasta 1936. Ahí desaparece su huella. La imagino, a la Tía Paquita, roja y cincuentona, hija de un fotógrafo quizá o sobrina. 

Supongo que siendo la calle Feria un lugar comercial y de mucho tránsito donde el mercado del Jueves animaba el barrio una vez por semana, la tía Paquita debió hacer muchos retratos. 

 Entre los años 1915-1936. Desaparece justo en el comienzo de la guerra. Puede que huyera. Puede que su rastro se encuentre en Cazalla o Aracena, en la sierra, en una casa pequeña y que sea su hija la que guarde, en tres latas de carne de membrillo ya oxidadas, cientos de fotos de montañas, árboles y riachuelos, fotografías de la casa, los hijos y los nietos. O quizá siguió retratando, quién sabe, y aparece su rastro en otro lado. 

He buscado en internet, claro, y no hay nada. Queda la posibilidad de intentar ponerme en contacto con Antonio Jesús González Pérez, el autor del libro. Me encantaría hacerlo porque me parece apasionante y me siento agradecida.

Abajo tres imágenes fechadas de la calle Feria y el mercado. Las fotografías se alejan en dirección a la Resolana (hubo en tiempos una fábrica de pianos, me he informado) y se acercan al tiempo de Paquita que debió poner tienda en 1915.

LUCIEN LEVY 1890. Calle Feria. Mercado del Jueves


1907. Calle Feria y mercado del Jueves



1910. Calle Feria desde La Resolana (a la izquierda pianos Piazza)

En 1910, fecha de la última fotografía, todavía no se había construido el colegio. Debe ser un día de Semana Santa. Hay mucha gente. Las ropas oscuras, las faltas largas.

Sueño con poner a la Tía Paquita en el mundo de nuevo. Ponerle cara. Buscar sus retratos, ver cómo los firmaba, si es que los firmaba porque he visto en estos días muchos retratos sin firmar.  

Si era una fotógrafa humilde sin muchas pretensiones, que hacía retratos a los que venían del pueblo con cuatro cosas que vender los días de mercado, a los más pobres, si era la más barata o le fiaba los retratos a los vecinos del barrio cuando había nacido el primer nieto o el hijo se casaba. Si llegaban a su casa los del campo, en la tartana, con el traje de novia en una maleta de cartón y tan arrugado que había que calentar la plancha y tratar de ponerlo en condiciones, consciente ella, la tía Paquita que ayudaba, de que iba hacer el retrato más importante de la vida de ellos, tal vez el primer retrato. Ponía preciosas a las novias que venían a veces ya preñadas, meses después de la boda y a ellos les corregía la postura. A veces mandaba al mercado a su hijo a por flores frescas porque venían sin ramo, para que todas tuvieran una flor entre sus manos. De todas formas a Paquita le encantan las flores frescas y Antonio, el del puesto del mercado se las deja a buen precio y sabe que deben ser siempre blancas que las amarillas salen en la foto de un color gris que no encaja. 

Entonces disparaba, una sola vez, que para ser barata había que ser certera. 

14-11-2022

Así imagino mientras no puedo buscar información.

Escribo “frente al mercado” y recuerdo que hace unos años había un estudio de fotografía ahí justo, donde estaba imaginando o un poco más arriba. Recuerdo muy bien su escaparate. Pudo ser el suyo y que ella lo hubiera traspasado. Puedo preguntar en el mercado. Quizá sepa alguien, quizá encuentre alguna referencia. 

¡Viaje hasta el futuro en busca del pasado! 

Puede que hubiera que visitar la casa de un vecino de La Algaba que guardara una foto de sus padres hecha por ella. 

Lo sabe porque su padre le contó. Tuvo que pagarlo en tres plazos porque aquel año las lluvias se habían retrasado y ni el grano ni las huertas habían tenido buenas cosechas. La madre había perdido la esperanza de tener una foto de su boda. Ya se había conformado, cuando él se presentó en la casa y le dijo que preparara el vestido, que no importaba que oliera a naftalina que lo planchara y lo tuviera dispuesto de madrugada que a las cinco salía el vecino en el carro rumbo a Sevilla con la fruta y había pedido el día libre. Dejaron en casa de doña Paquita el vestido y pasearon horas y horas por la ciudad. El tiempo les pareció larguísimo y no salían de su asombro con todo lo que vieron aquél día. Así contaba mientras sostenía la fotografía de la boda de sus padres en las manos. Esta fotografía que está debajo. Esas manos. 

 


16-11-2022

 No me oriento bien en el tiempo. No sé como habrían de vestirse para su boda en los años 20/30 las jóvenes humildes que vivían en los pueblos. Esta falda tan corta... Parece que entre los más pobres la vestimenta para el casamiento era, con mucha frecuencia, negra y les duraba para toda la vida. La usaban solo para ocasiones importantes, llegando incluso a ser sepultados con ella. Hasta el matrimonio de la reina Victoria en 1840 los trajes de novia no eran blancos. 

 


Tampoco el 23 de la calle Feria está enfrente del mercado. Está a la altura de Montesión, lindando con el Archivo de Protocolos. Un poco más arriba o más abajo, porque supongo que la numeración puede haber cambiado.

Al menos tengo una buena noticia. No la mataron. No la encontré en la web TODOS LOS NOMBRES.

En la cárcel. Puede que su hija y ella acabaran en la cárcel. 

 Fueron a por ellos a la casa. Oyeron llamar a la puerta de madrugada. Los hombres habían huido, no pensaban que iban también a atacar a las mujeres y había que cuidar la cámara y las herramientas, por eso ellas se quedaron. Mejor a buen recaudo, pensaron. Pero no, no fue así. Allí no estaban seguras. Las prendieron y las montaron en un camión. Hacía seis días que había empezado la guerra y el barrio callaba de noche y de día. Una niebla había venido a asentarse sobre las calles aunque no era tiempo. O era humo. Quién sabe. El barrio entero se escondía. 

Julio de 1936. Plaza de Churruca

 

Fondo Serrano. 31 de Julio de 1936. Plaza de San Marcos (Sevilla)

Sevilla 1936. Foto coloreada por Eugenio R

Varios camiones a las puertas de la Audiencia cargan detenidos para trasladarlos a la Prisión Provincial o a lugares de fusilamiento. / Fotos: Fototeca Municipal de Sevilla-Archivo Serrano


16-11-2022  
 
 Tengo tres fotografías en las manos. Las hemos ampliado bien y se pueden ver con bastante claridad. Las sacamos de la carpeta y se las mostramos a Juana la de la calle Relator. A su madre le gustaba contar su juventud y se repetía con frecuencia, según parece. Tenía fotos en todo su alrededor, en las mesas, las consolas, la estantería y conforme contaba señalaba a las unas y a las otras. Me contó muchas veces la historia de la tía Paquita, señalando una fotografía que se hicieron las dos parejas amigas un Domingo de Ramos en su estudio de la calle Feria. La hizo Vicente. Estaba en el laboratorio y lo llamaron. Él fue quien disparó pero Paquita lo había dispuesto todo. Las dos mujeres se habían cosido el traje que estrenaban.
Nos volvemos a lamentar por la fotografía perdida. Y Juana se ofrece a buscar en un desván en la casa del pueblo. ¿Quién sabe? 
Menos mal que ella no lo vio. Mi madre. Se lo contó Vicente. Vicente estaba allí y quiso hacerle fotos. Le estrellaron la cámara en la cara y le partieron la nariz. Una cámara pequeña que tenía la UGT. Él se quedó con lo de la tía Paquita, con todo lo suyo, pero era un buen hombre y cuando pudo lo pagó. Eso me contó mi madre. Es con su familia con quien tenéis que hablar.
La pilló cuando las llevaban por San Jacinto. Se agachó para que no le vieran y sacó fotos desde un hueco que quedaba detrás de un banco de piedra y hierro, muchas fotos, de las seis mujeres medio desnudas, sucias, llorosas que bajaban la cara para no ver a sus vecinas, a sus hermanas, a sus hijos. Los de la Antonia, que también era del barrio, la habían seguido desde la puerta de la cárcel donde habían ido a preguntar por ella. Una mujer lo denunció, a Vicente. En un segundo se vio arrastrado por el suelo. Su cámara se perdió y las fotos. Alguien la robo en el barullo y él se salvó porque le había apadrinado un cura en su pueblo y en el convento vivió mientras duró la guerra. Dos meses en la cárcel de le había costado su osadía. Poco. Tantos murieron.

 

22-11-2022

          Dónde habrían llevado a Paquita si la hubieran detenido y a Vicente, me pregunto.

Y como la historia no me deja, le escribo un correo a Antonio Jesús González Pérez el autor del libro que me trajo hasta aquí, dándole las gracias y preguntando. Su respuesta fue pronta: No tiene más información sobre Tía Paquita que la que aparece en el libro “HISTORIA GENERAL DE LA FOTOGRAFÍA EN SEVILLA” de Miguel Ángel Yáñez Polo.
Escena improbable la de reconocer a la tía Paquita en una foto de mujeres rapadas, porque hay muy pocas fotos de algo que sin embargo pasó de forma muy generalizada. Hay más de 400 casos documentados en Sevilla y provincia.



Pueblo por pueblo, allá donde llegaban. Fue una idea contagiosa. Se buscaba a los hombres, se los apresaba si no se habían tirado al campo o se habían escondido en boquetes o entre dos paredes a oscuras. Luego se iba en busca de las mujeres y se les aplicaba esta ceremonia de humillación. Las rapaban bruscamente, haciéndoles frecuentemente heridas. Si eran tres en el pueblo las señaladas, delante la mujer del enemigo que huyó y en ella se venga el hijo del señorito que es de la falange. ¿Quién sabe? Tres porque el pueblo es pequeño. Si eran ocho, ocho. A ritmo de tambores, o de una corneta, lo que hubiera, las sacaban a la calle. Desde la cárcel hasta la plaza del pueblo. Les habían dado aceite de ricino en una cantidad tal que defecaban en medio del gentío. Imagino el primer silencio, el horror primero. Luego un insulto se alza por atrás. ¡Os estáis cagando guarras! Algo se le estrella en el pecho a la que va delante, la más joven, la más valiente. Una piedra. La primera piedra. La calle estrecha que recorren se llena de mujeres y de niños asustados. Grítale roja, guarra, puta, que vea yo que no eres como ella. Que aquí nos conocemos todos. Participa conmigo de esta ignominia. El cura está viendo desde el balcón del Ayuntamiento la llegada de la procesión que, rodeada de una muchedumbre vociferante, desemboca en la plaza, pero no se muestra compasivo.


 30-12-2022

           Tengo por primera vez el libro entre las manos. Busco ansiosa en el índice.   


Al habla Juan Ruiz Alcaina que había sido aprendiz en casa de Medina, un fotógrafo flamenco y sandunguero que tenía su estudio en el número 20, justo enfrente de Tía Paquita. He encontrado algunas fotografías de él. Ruiz Alcaina dueño de una memoria formidable, proporciona a Yáñez Polo información no sólo sobre Tía Paquita sino sobre todos los que fueron los fotógrafos de su época en la Sevilla de las primeras décadas del siglo veinte. 

No habrá en su historia un hijo que se llegara a por flores al mercado ni una hija que sufriera con ella en la cárcel. Era la viuda de un fotógrafo de un pueblo de la Sierra y no lo hubo más flamenca, más alegre y más risueña.


 

     (Continuará) 

 



 


jueves, 15 de diciembre de 2022

NO LUGARES

 

Si un lugar (el lugar antropológico) puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar. (Marc Augé. Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad) 

Los no lugares son aquellos espacios que se caracterizan por su falta de personalidad y de individualidad, y que a menudo se presentan como lugares anónimos e impersonales. Estos espacios pueden ser desde un supermercado hasta una autopista, y suelen ser lugares que no están diseñados para fomentar la interacción humana o la comunicación. En general, los no lugares son aquellos espacios que no tienen una identidad propia y que no nos permiten conectar con nuestro entorno.

Carlos Bravo. WEST
https://carlosbravo.wixsite.com/photography/west-vol1

La idea de los no lugares ha sido explorada en varias artes, incluyendo la fotografía. Estos espacios suelen ser fotografiados de forma que destaquen su carácter impersonal y deshumanizado. En general, la fotografía de no lugares suele ser utilizada como un medio para reflexionar sobre la alienación y la deshumanización en nuestras sociedades modernas. 

Iñaki Bergara: Twentysix Gasoline Stations
https://media.traveler.es/photos/61377f9f70e3cff8b85fa084/master/w_1600,c_limit/75081.jpg

La fotografía de no lugares no se encuadra necesariamente en un solo movimiento artístico en particular, ya que es una forma de fotografía más bien subjetiva y sujeta a interpretación. Sin embargo, algunas personas pueden ver en la fotografía de no lugares una forma de arte conceptual o incluso una forma de arte minimalista, ya que se enfoca en capturar imágenes de lugares que son comunes o corrientes y que pueden parecer carentes de significado. En general, la fotografía de no lugares se puede considerar una forma de arte que se enfoca en explorar la vida cotidiana y el mundo que nos rodea de una manera diferente a lo habitual.

Julia G. Liébana: "No lugares"
https://tamtampress.files.wordpress.com/2015/11/julia-g-lic3a9bana-no-lugares-5.jpg


Hay muchos fotógrafos y fotógrafas que han capturado los no lugares en sus obras. Esta forma de fotografía se originó en la década de 1950 con el fotógrafo francés Eugène Atget, quien comenzó a tomar fotos de las calles y edificios de París con el fin de documentar la arquitectura y la vida cotidiana de la ciudad. 

Eugène Atget: 'Plaza de Tertre, Montmartre, XVIII'
https://elpais.com/elpais/2021/05/26/album/1622018143_905436.html#foto_gal_3

Desde entonces, muchos otros fotógrafos han seguido su ejemplo y han tomado fotos de no lugares en todo el mundo. Algunos de ellos son:

  • Andreas Gursky, cuya obra se caracteriza por retratar espacios impersonales y anónimos como aeropuertos, centros comerciales y estaciones de tren.
Andreas Gursky: El Ejido. 
https://www.andreasgursky.com/en/works/2017/el-ejido


  • Edward Burtynsky, cuyas fotografías muestran la deshumanización y la alienación en la sociedad moderna a través de imágenes de espacios como autopistas y fábricas.
Eduard Burtynsky: Shipbreaking#11. 
https://www.edwardburtynsky.com/projects/photographs/shipbreaking


  • Yves Marchand y Romain Meffre, cuyo proyecto "The Ruins of Detroit" retrata la decadencia y el abandono de la ciudad de Detroit a través de imágenes de edificios abandonados y espacios desolados.
Yves Marchand & Romain Meffre: VANITY BALLROOM, 2006
http://www.marchandmeffre.com/detroit/35


Estos son solo algunos ejemplos de fotógrafos que han explorado la idea de los no lugares en su obra. Hay muchos otros artistas que también han abordado este tema en su trabajo de diferentes formas. Algunos otros ejemplos de artistas que han abordado este tema son:

  • Bernd y Hilla Becher, cuya obra se centra en la fotografía arquitectónica, y que han retratado edificios industriales y espacios deshumanizados.
Bernd y Hilla Becher
https://i0.wp.com/oscarenfotos.com/wp-content/uploads/2013/09/bernd_y_hilla_becher_oscarenfotos_22.jpg



  • La francesa Sophie Calle, cuyas fotografías a menudo retratan lugares anónimos y impersonales, como habitaciones de hotel o aeropuertos.
Sophie Calle: L'Hotel 03
https://mediateca.educa.madrid.org/imagen.php?id=35xrf22xbebwdrif&type=2&m=550

  • El fotógrafo chino Liu Bolin, cuyas fotografías son conocidas por mostrar a las personas camufladas en espacios urbanos, creando una sensación de alienación en el espectador.
Liu Bolin: Panamá Papers 2016
https://www.mariongallery.com/content/viewing-room/78/artworks-9421-liu-bolin-panama-papers-2016/

Hay varias razones por las que muchos fotógrafos han retratado los no lugares en sus obras. En primer lugar, estos espacios suelen ser fotogénicos, ya que presentan una apariencia deshumanizada y anónima que puede resultar atractiva visualmente. Además, los no lugares son espacios comunes en nuestras sociedades modernas, por lo que es fácil encontrarlos y retratarlos en la fotografía.

José Ramón Vega: Piscina
https://tamtampress.files.wordpress.com/2015/11/vega-piscina-museo-de-leoc49bn.jpg



Otra razón por la que muchos fotógrafos han retratado los no lugares es porque estos espacios suelen simbolizar la deshumanización y la alienación en nuestras sociedades modernas. Retratando estos espacios, los fotógrafos pueden reflexionar sobre estos temas y promover una discusión sobre el papel que juegan en nuestra vida cotidiana.

Además, retratando los no lugares, los fotógrafos pueden mostrar una visión diferente de nuestro entorno, y hacer que el espectador se detenga a reflexionar sobre lo que ve en las imágenes. De esta manera, la fotografía de no lugares puede ser una forma de arte que nos ayude a conectar con nuestro entorno de una manera diferente.


César Lacalle: Somewhere 10
http://www2.ual.es/RedURBS/BlogURBS/wp-content/uploads/nueva-Somehwere10.jpg


En general, hay muchas razones por las que muchos fotógrafos han retratado los no lugares en sus obras, y cada artista puede tener una motivación diferente para explorar este tema en su trabajo.

La fotografía de no lugares puede ser tanto en color como en blanco y negro, ya que depende del enfoque y el estilo fotográfico. Algunos fotógrafos pueden preferir el blanco y negro porque les permite enfatizar la deshumanización y la alienación de los espacios que retratan, mientras que otros pueden optar por el color para dar una sensación más realista y cotidiana a sus imágenes. En general, no hay una regla fija sobre si la fotografía de no lugares debe ser en color o en blanco y negro, y cada artista puede utilizar el medio que mejor se adapte a su estilo y su visión. Igualmente algunos fotógrafos pueden preferir utilizar imágenes panorámicas para mostrar la escala y la grandeza de los espacios impersonales que retratan, mientras que otros pueden optar por enfocarse en detalles específicos para mostrar la deshumanización y la alienación de estos lugares. 

En cualquier caso como dice Marc Augé "hoy se puede decir que el no lugar es el contexto de todo lugar posible. Estamos en el mundo con referencias que son totalmente artificiales, incluso en nuestra casa, el espacio más personal posible: sentados ante la tele, mirando a la vez el móvil, la tableta, con los auriculares… Estamos en un no lugar permanente; esos aparatos nos están colocando permanentemente en un no lugar. Llevamos el no lugar encima, con nosotros..."(1) 
(1) https://elpais.com/cultura/2019/01/31/actualidad/1548961654_584973.html?event_log=oklogin


Texto: Javier de la Cruz

domingo, 20 de noviembre de 2022

SOBRE LA CHARLA de la fotógrafa LAURA ZORRILLA el día 14 de Noviembre de 2022 a las 19h en La Casa Grande del Pumarejo.

Texto y fotografía Silvia Villena



Laura Zorrilla y el proyecto fotográfico. 

Motivadora charla de la fotógrafa Laura Zorrilla que no esconde su pasión por la vida retratándola desde lo más íntimo de su espacio vital y generosamente regalándolo a quiénes perciben el mundo como un proyecto humano y artístico. Anima y estimula a los que pretendemos narrar lo individual y/o colectivo a través de la cámara. Su interés y mirada hacia los otros, hace pensar en un mundo mejor.


                           
                                  Laura Zorrilla posando ante la cámara de Javier de la Cruz. 

 


miércoles, 21 de septiembre de 2022

ENCONTRANDO A COLITA EN LA BIENAL DE FLAMENCO (Texto: Silvia Villena. Foto: Esther Cillero)



Desentraña, Juan María Rodríguez (periodista y fotógrafo), las formas de trabajo de la fotógrafa de la "Gauche Divine" de Barcelona; su recorrido por el flamenco en la Andalucía del 1969 y la búsqueda de la complicidad con los gitanos del barrio de Somorrostro para el casting de la película de "Tarantos" con Carmen Amaya. Fruto de la amistad con Ocaña, unas fotografías de estudio que nos trasladan a la narrativa de la fotonovela gráfica de la época (dixit JM Rodríguez) ficcionando las transgresiones que salían a la luz en la transición gracias a los rompedores personajes y convulsos movimientos sociales que conquistaron las libertades para la gran mayoría social, pero muy en especial para los que nunca habían tenido voz. Gracias de nuevo a Juan María por su relato sobre la fotografía de Colita a este grupo de fotografía. 

lunes, 18 de julio de 2022

NEPAL, MÁS ALLÁ DEL TURISMO. EXPLOTACIÓN LABORAL: PORTEADORES.

Nepal es desde el punto de vista económico uno de los países más pobres del planeta, paradójicamente es uno de los países donde la gente es más feliz (se dice que la pobreza crea comunidad y la riqueza aislamiento).

Sí nos vamos a India, país vecino y con muchas similitudes culturales y religiosas vemos unas diferencias sociales abismales pese a ser una potencia económica incipiente

¿Dónde ve el visitante sea turista o viajero esa pobreza en Nepal? Pues desde mi punto de vista en el trabajo, y especialmente en el transporte de materiales o cosas en general.


 En este país una vez sales del valle de Kathmandú o del valle de Pokhara y te adentras hacia las montañas las carreteras dejan de existir, se da paso a pistas y llega un momento que todo son caminos.

Para transportar mercancías de cualquier tipo se recurre a mulas, yaks en las zonas más altas de montañas, pero principalmente son personas las que se encargan de hacerlo, y de un modo que escandalizaría a cualquier delegado de prevención de riesgos laborales y a cualquier persona con un mínimo de interés por la dignidad humana. 

 

Sí nos fijamos en las dos primeras imágenes podemos ver cómo se cargan estás mercancías y cómo van sujetas a la frente del porteador. Es lo que hay, o tienes una mula o lo llevas tú, o bien tu trabajo consiste en llevar cosas y en este caso eres un porteador, ¿con qué condiciones laborales? Miedo me da imaginarlo.

Vamos ahora a la imagen tercera. Nepal es un país que no produce absolutamente nada, su mayor atractivo es su patrimonio histórico y cultural y sobre todo los impresionantes Himalayas, que hacen que el turismo de montañismo, escalada combinado con el turismo cultural e incluso del conocimiento de terapias y modo de vida espiritual sea el principal ingreso del país.

 

Para hacer una subida al Everest o al Lhotse se necesitan unos materiales muy pesados, ¿y quién los lleva? Pues estos chicos que veis, cada uno lleva el equipaje y materiales de dos personas, me comentan que cada uno carga unos 60 o 70 kg durante varios días hasta el Campo Base.

Lo escandaloso es que el montañero ha pagado un dineral para hacer este viaje, a veces me comentan por aquí que unos 50.000 o 60.000 dólares en algunos casos, gente que va por su cuenta mucho menos. Lo que planteo es: ¿por qué no se les exigen a estas agencias especializadas en organizar estos viajes que los chicos lleven al menos la mitad de carga? ¿Y garantizar un sueldo digno?

Aunque el turismo de montaña es muy sostenible y genera mucho dinero a la economía local, por desgracia estás medidas sociales son una asignatura pendiente en Nepal. Para los chicos por otra parte, ellos comienzan como porteadores y si además hablan inglés y tienen buenos contactos pueden ser guías de montaña más adelante.

Y vamos por último a la cuarta foto. Aquí estamos en Kirtipur, una ciudadela a 10 kilómetros de Kathmandú donde se llega en coche, autobús, motocicleta o bici. Digo esto porque lo que vemos es el transporte de arena y grava para hacer hormigón en una obra en el edificio de al lado. Si hay vehículos con ruedas, ¿no existen las carretillas en Nepal? Para qué, mejor cargamos en la frente y la espalda de mujeres estas cestas que pueden pesar pues casualmente lo mismo que lleva el porteador de las montañas, unos 60 o 70 kg.


 

El trabajo del chico que les está cargando las cestas es durísimo también, pero si os fijáis lleva un mínimo de protección, guantes de trabajo y botas envueltas en plástico para que el polvo de la arena no le dañe los pies, yo le recomendaría una mascarilla para no inhalar el polvo de la obra, las chicas ni tienen ningún tipo de protección ni se plantea el que lleven el material en carretillas.

Si a todo esto sumamos que la educación y la sanidad es privada, la alimentación consiste para la población media en "Dal bat" arroz con lentejas, pocas, y algunas verduras, donde el acceso a fruta fresca, carne, leche y huevos es un lujo, pues ya nos salen las cuentas del nivel de pobreza.
Y yo, que justo acabo de terminar mi ruta por las montañas, ¿cómo lo he hecho? Que a mi edad no estoy para cargar mochilas a más de 3.000mts.

Simplemente dejo casi todo mi equipaje en el hotel de Kathmandú, contrato la excursión a través de una ONG y mi guía y yo llevamos una mochila pequeña cada uno, 5kg. o 7kg. una con ropa imprescindible para los dos, neceser para aseo, un pequeño botiquín y otra con el material fotográfico que es lo que más pesa y la llevo yo.

Con esta crónica no quiero decir que todo el que hace turismo de escalada abusa de las condiciones laborales de la población local, solo quiero hacer hincapié en que se puede viajar de una manera responsable disfrutando de igual manera.

Y de momento pocos más amiguetes, deciros que estoy en Lukla después de siete días cuál cabritilla por las montañas, mañana bajo a Kathmandú.

Namasté y sigo informando desde el Nirvana.
           Nepal, abril 2022.

[Texto y fotografías de Francisco José Fernández Román]

domingo, 17 de julio de 2022

NEPAL, MÁS ALLÁ DEL TURISMO. REFUGIADOS (REFUGEES): LA COMUNIDAD TIBETANA EN NEPAL

REFUGIADOS (REFUGEES): LA COMUNIDAD TIBETANA EN NEPAL





Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, art. 14.1:

“En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”

La Declaración Universal de Derechos Humanos fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 como un ideal común para todos los pueblos y naciones. Hoy en día no se cumple en su totalidad en ningún país, especialmente el artículo 14 sobre el derecho a asilo y refugio.


En octubre de 1950 el ejército de la República Popular China se hizo con el control de la Región autónoma del Tíbet. Tras las revueltas, y su posterior aplastamiento, miles de personas fueron obligadas a huir de su tierra, no sólo los miembros del gobierno, sino también monjes y buena parte de la población civil.  La mayoría se refugió en India, Nepal y Bután.



Hoy por cuarta vez he visitado el asentamiento tibetano de Tashiling en Pokhara, Nepal. No lo llamaría Campo de Refugiados, pues, a diferencia de los campos de refugiados en Tindouf, Líbano o Irak, aquí la población tibetana vive con las mismas comodidades que la población nepalí.  Alojamiento, escuelas, monasterios y negocios es lo que podemos ver en estos asentamientos, en un país muy pobre como Nepal que les ha acogido con los brazos abiertos y les trata como iguales desde su llegada, hace 70 años. Las similitudes culturales y religiosas, así como muchos grupos tibetanos que han vivido en las regiones fronterizas de Dolpo y Mustang, hacen que este país tan humilde sea un ejemplo de acogida y de que los derechos de asilo y refugio sean una realidad en él.



La ocupación tibetana por parte de China será la que más rechazo produce en Occidente (aparte de la actual invasión de Ucrania por parte de Rusia) y la solidaridad con el pueblo tibetano es abanderada por figuras del espectáculo como Richard Gere, Penélope Cruz o Nacho Cano.



La campaña “Free Tíbet” me produce las mismas inquietudes que la reforma laboral de Yolanda Díaz. Si es del agrado de la CEOE y los sindicatos mayoritarios dudo que sea beneficiosa para la clase obrera. Otro tanto me ocurre con “Free Tíbet”, si tiene la simpatía de estos personajes, que para nada les interesa la realidad del pueblo palestino, o el pueblo saharaui, habría que plantearse cual es o era la realidad del Tíbet antes de la ocupación china.



Para empezar, ¿por qué esta simpatía por el pueblo tibetano y los líderes budistas? Si China ocupó igualmente la región de Xingiang fronteriza con Pakistán, Kirguistán y Tayikistán, cuya población uigur fue igualmente sometida, ¿por qué a nadie le interesa la población uigur? Pues muy fácil, son musulmanes y ser musulmán no cotiza en bolsa en estos días.


Por otra parte, ¿por qué cae tan bien el budismo en Occidente? Su mensaje es precioso, el amor al prójimo, la ayuda a las personas desfavorecidas y la búsqueda de la felicidad a través de la paz interior. El cristianismo también tiene un mensaje similar, sin embargo, como vemos el poder de la Iglesia Católica y las demás de origen cristiano nada tienen que ver con este mensaje.


Otro tanto ocurre con el budismo, en 2017, los líderes budistas lanzaron una campaña de odio hacia la población Rohingya en Myanmar que desembocó con la persecución, matanza y éxodo de cientos de miles de personas a Bangladesh, un genocidio muy comparable con el que ocurrió en Ruanda, especialmente en lo que a la indiferencia internacional se refiere. Por cierto, los Rohingyas también son musulmanes.


Una última duda es: ¿Cuál es la situación actual del Tíbet después de la ocupación? No cabe duda que el anterior régimen era un gobierno feudal, teocrático que vivían en la edad media, hoy día el Tíbet cuenta con las mismas infraestructuras que cualquier otra provincia china. A la población tibetana le ocurre lo que satiriza Monty Python en “La vida de Brian”: ¿Qué han hecho los chinos por nosotros?: pues carreteras, escuelas, hospitales, ferrocarril, electricidad… y hasta hay Internet!!!

Pero es un territorio ocupado, al igual que Palestina, el Sáhara Occidental, Ucrania… y eso es absolutamente inaceptable.

Además, viendo las caras de estas personas, monjes jóvenes que ya han nacido en Nepal, otros que llegaron en el 59, civiles que tuvieron que dejarlo todo, salir huyendo con lo puesto, con el miedo como equipaje y el enemigo a sus espaldas y pese a todo te sonríen, te enseñan su casa, te invitan a té. Por supuesto te muestran su artesanía y te venden, bueno, a mí me han vendido medio Tíbet.

Me quedo con la satisfacción de que esta gente ha encontrado, aquí en Nepal, un pueblo que les ha acogido les ha hecho sentirse una parte más de esta sociedad y no unos extraños o marginados como ocurre en otros países.

Mirándoles a los ojos y viendo la sonrisa de estas mujeres que llevan aquí más de 70 años solo me sale del corazón decir:

¡¡¡REFUGEES WELCOME!!!

 

[Texto y fotografías de Francisco José Fernández Román]

 


sábado, 16 de julio de 2022

NEPAL MÁS ALLÁ DEL TURISMO. EDUCATION DEVELOPMENT FOUNDATION NEPAL (EDFON)

 

EDUCATION DEVELOPMENT FOUNDATION NEPAL (EDFON)

Alimentación, vivienda, trabajo digno, educación y sanidad son derechos básicos que deberían estar garantizados en todos los países. Lamentablemente vivimos en un mundo lleno de desigualdades, hambre, guerras y falta de estos derechos. Nepal no está exenta de esta situación, de hecho, es uno de los países donde, por ejemplo, la educación es un negocio.


El 25 de septiembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible como un llamamiento para acabar con la pobreza y garantizar que en 2030 todas las personas disfruten de paz, igualdad y prosperidad.

Hay países y personas que no pueden esperar tanto. Este es el caso de Nepal, donde la pobreza y la falta de derechos fundamentales hace que organizaciones como Education Development Foundation Nepal hayan decidido actuar ya para garantizar una educación digna y gratuita para los niños y niñas de Nepal.


Esta asociación sin ánimo de lucro nace con el objetivo de escolarizar al mayor número de niñas y niños en exclusión social, de diferentes etnias y castas bajas, y reforzar la alimentación. Se pretende, pues, escolarizar al mayor número de niñas y niños y ofrecerles una educación de calidad para que puedan integrarse en los ámbitos socioculturales. Como objetivo general, esta ONG lucha por mejorar sus condiciones de vida y mitigar los prejuicios de las castas.

 

El colegio Nepal Ratna School está ubicado en un barrio de la periferia de Kathmandú, Jaranku en Nepal.


Su presidenta, Alma Millán, junto a profesoras, voluntarias, y apoyo médico y psicológico, hacen que más de 360 niñas y niños tengan acceso al derecho fundamental de la educación, y mantienen un comedor social.

Las debilidades y amenazas del proyecto son muchas. Al volver a casa, estos niños y niñas se encuentran con una realidad durísima: viviendas que no son más que chabolas en pésimas condiciones, familias completamente desestructuradas, carencias en alimentación, ropa, higiene, …, que hacen que hasta la salud mental de, la mayor parte de las veces, niñas, se vea terriblemente afectada.

La lentitud burocrática de Nepal y la falta de recursos en este país hace que la consecución de estos objetivos se convierta en una lucha diaria.


Otro aspecto a tener en cuenta ha sido la pandemia provocada por el virus COVID-19. En un país donde la educación es un negocio, cientos de colegios cerraron durante 2020 y 2021 con el profesorado sin cobrar sus sueldos. Sin embargo, este colegio, así como el comedor social, estuvieron funcionando todo el tiempo, y la plantilla estuvo cobrando religiosamente.

Afortunadamente las fortalezas y oportunidades son muchas como nos comenta Alma Millán.

Con un personal de 13 profesoras, el director, dos personas encargadas de la limpieza, voluntarios, se logra que este proyecto siga adelante. Eso sí, con un esfuerzo titánico por parte del personal.

Además, desde la Asociación Tarrasa Solidaria Internacional, han recibido soporte económico para diferentes proyectos.



El colegio fue construido por Arquitectos Sin Fronteras, el comedor social es un proyecto de sostenibilidad aprobado por el Ayuntamiento de Tarrasa (Solidaridad Internacional), y también reciben otras donaciones de socios y padrinos.

Donaciones, apadrinamientos y cuotas de socios son la fuente de financiación de este proyecto que merece toda mi admiración y respeto.

Después de conocer y visitar este proyecto es difícil evaluar este torbellino de sensaciones, el dolor por ver en qué condiciones viven estos niños y niñas y sus familias, imaginar cómo han podido sobrevivir en estos dos años de pandemia, en un país donde no solo la educación es un negocio sino que la salud pública también.

Me voy sin embargo con la satisfacción de ver cómo pese a todo, estos niños y niñas continúan con sus clases diariamente.

La alegría también de verlos en el comedor social, donde se hace un esfuerzo para reforzar la alimentación de estos niños y niñas, y ver a gente como Kami Sherpa (responsable coordinador de proyectos en Nepal) colaborar en que ello se haga posible al menos un día a la semana, o dos o tres como comenta Alma, y que en uno de los países más pobres del planeta gente como Alma Millán, Kami Sherpa y mucha más gente hagan posible este milagro.

Tengo el honor desde hace años de ser socio y colaborador de Médicos Sin Fronteras, Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía y doy fe del trabajo tan desinteresado que hacen en favor de los derechos humanos.

Y aquí en Nepal, el haber conocido la proyecto EDFON, que dirige Alma Millán, hace que tenga la completa seguridad que otro mundo más justo e igualitario es posible gracias a estas maravillosas personas.


NAMASTÉ.

Texto y Fotos: Francisco José Fernández Román

Páginas relacionadas: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

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https://edfonbarcelona.wixsite.com/nepal

 

 

 

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