miércoles, 22 de marzo de 2023

EL FOTÓGRAFO ANDRÉS TORREADRADO EN LA CASA GRANDE DEL PUMAREJO. LUNES 27 a las 19 horas

 





Andrés Torreadrado, operador de cámara en diferentes medios de comunicación y fotógrafo, en la actualidad, de Canal Sur, nos mostrará su obra fotográfica el próximo lunes 27 a las 19 horas en el bajo 4, de la Casa del Pumarejo, en Sevilla.

Fotógrafo centrado principalmente en la fotografía artesanal y analógica, pero defiende cualquier otro medio, incluído el móvil, para la expresión fotográfica. Considera que cualquier cámara de hace 10 años es perfectamente válida para el 99 por ciento de los fotógrafos. Y cree fundamental investigar, aprender y conocer a los fotógrafos clásicos, según estilos y preferencias de cada uno. Podéis ver su trabajo en el siguiente enlace:

https://www.flickr.com/photos/ghibli-flickr/albums

martes, 14 de marzo de 2023

EXPLORANDO EL MINIMALISMO (Javier de la Cruz)

 Explorando el minimalismo.

Las siguientes fotos se han realizado buscando la eliminación de todos aquellos elementos que no estuvieran en la esencia narrativa. Este ejercicio minimalista reduce el espacio ocupado por el color, creando un amplio espacio negativo. Utilizar el desenfoque para crear un rastro, un pasado de algo que se mueve o desciende, proporciona una nueva visión, que permite reinterpretar el modelo. Vincular sombra y objeto de tal modo que se conviertan en uno, sin nada más alrededor, convierte esa dupla en una nueva imagen que abre la puerta a su revisión. Descubrir las líneas geométricas que se encuentran ocultas en los objetos cotidianos y que en su encaje en el espacio de fotográfico se convierten en nuevas formas. La simplicidad, la eliminación de todo lo que no es sustantivo, que no expresa, que distrae, revela la esencia de un pequeño botón vegetal, que se desnuda ante nosotros. Lo simple, sin adornos, precisa una ubicación dentro del marco visual que transporte la mirada del espectador al lugar emocionalmente deseado.










domingo, 5 de marzo de 2023

SE BUSCA 1: CUBERO. FOTÓGRAFO DE ÉCIJA (Belén Jiménez)


Cubero. Fotografía de un miliciano 1938

Hizo este retrato en 1938 cuando el chico, que parece llamarse Ángel, se incorporó a las milicias. 



Cubero se mantiene en activo después de la guerra y en 1942 marca así sus fotografías. Abajo el revés de un retrato bastante irrelevante de un bebé con su muñeca. Es raro que en la primera se escriba a lápiz y que el nombre del chico aparezca con minúscula. 



Todo me lleva este mes de febrero a Écija. Miro el retrato del chico y pienso en JRA un personaje que me ronda y que me va a llevar de la mano por sus calles. Un personaje real, pero todavía sin rostro. Es terrible la vida que no consigue dejar ninguna huella, me digo y lo busco, busco su retrato en Écija donde había nacido. Fue fusilado el 26 de agosto de 1936 en Sevilla o alrededores, dice su ficha en la página “Todos los nombres”. Nada más se sabe. 
Me gusta esta fotografía. Este chico tan joven de apariencia tan lejana, tan tranquila, esas gafas de empollón ¡Pobre! ¿Por qué está en venta su memoria? Era de Écija y casi podría investigar hasta conocer su nombre completo. JRA pudo conocerlo.
Había un fotógrafo en la Macarena, en la calle Cruz Verde, que se especializó en retratar a los jóvenes en el momento en que se incorporaban a filas. Se llamaba Guillermo Suero Romero y convivió en el barrio con la tía Paquita(1) y Ruiz Alcaina.(2) Según cuenta Yáñez Polo(3) había empezado como reportero e hizo algunas colaboraciones en la prensa pero a partir de 1928 pone estudio y se dedica exclusivamente al retrato. En la inmediata postguerra hizo cientos de ampliaciones para las tumbas de los jóvenes soldados y para las Cruces de los Caídos con las que el franquismo homenajeó a sus mártires en las plazas de los pueblos. Tanto vendió Suero que se hizo rico y abrió estudio en Arahál, Marchena y Dos Hermanas.   
Écija fue el primer pueblo en caer, horas después de Sevilla. Habían llegado noticias del golpe en Marruecos y las fuerzas políticas republicanas, había ganado las elecciones el Frente Popular por pocos votos, estaban reunidas en el Ayuntamiento. No pudieron reaccionar. A algunos los cogieron en sus casas y los mataron delante de la mujer y de los hijos, otros hubo que no huyeron por dignidad, por considerarse al margen de la disputa política y encontraron la muerte, como dos de los miembros de la familia Jiménez Tovar que aparecen en este retrato tan curioso.  El padre, médico y el hijo mayor, practicante. Se creyeron a salvo y no lo estaban. 


Autor desconocido. Familia Jiménez Tovar (Puede que sea un fotomontaje, me digo viendo la oscuridad tan poco natural con que se incorpora al conjunto la figura de la madre) 

No pudieron imaginar la virulencia de lo que les estaba cayendo encima como una maldición. Cuando oyeron que llegaba el ejercito permanecieron en sus casas, sólo algunos dirigentes políticos y sindicales intentaron huir o huyeron, la mayoría no temieron, no pudieron imaginar un horror que era nuevo.

A las diez de la noche del mismo día 18 de julio de 1936, en el Salón, el oficial Tello González de Aguilar leyó el bando de guerra. José Pérez Jiménez, llamado el Hormiguita porque era muy chico, gritó un ¡Viva la República! que le costó la vida. Tello González Aguilar lo mató allí mismo, con los papeles todavía en la mano. Un tiro que fue la señal. Todos comprendieron. 

De la represión se hizo cargo la Remonta, la Falange y voluntarios, que los hubo y muchos. No hubo guerra aquí, ni hubo guerra en Sevilla aunque así conste con frecuencia en el Registro como causa de las muertes. Desde Écija se extendió el miedo como una mancha de aceite por la comarca. 



Autor y fecha desconocida: Palacio del Conde de Valverde hoy Cuartel de la Remonta en Écija.

Fue el primer pueblo en caer después de Sevilla y uno de los primeros en buscar a sus muertos. En 1982, en cuanto pudo ser. Más de doscientas familias tenían en la fosa del cementerio un familiar y nadie había olvidado. 

Tres mujeres se ocupan hoy de la memoria de los más de 500 muertos, de los fusilados, de los que fueron encarcelados, de los setenta huérfanos, de los que sufrieron la confiscación de sus propiedades. Se ocupan también de la memoria de los cientos de familias que siguieron viviendo en el pueblo casi a escondidas, perseguidas, vigiladas. Carmen Jiménez Aguilera, historiadora en la Universidad de Córdoba y su hermana Ángeles, las dos de Écija y Carmen Romero Paredes, arqueóloga. Con Ángeles he hablado en estos días y desde aquí le agradezco su ayuda. Tres mujeres que buscan los nombres de los muertos y sus restos, con tanto ahínco como yo busco sus rostros, sus retratos. 

Le cuento a Angeles Jiménez Aguilera que hace meses que ando buscando a la Tía Paquita una fotógrafa que puso estudio en Sevilla en 1915 después de enviudar en un pueblo de la Sierra y le pregunto por un suceso que recogen todos los textos que he leído sobre la represión en Écija. Un fusilamiento de mujeres. No se dice cuantas, solo que algunas eran muy jóvenes, casi niñas y que durante días estuvieron tiradas delante del Convento de Santa Inés del Valle, en la calle Mayor, sin que nadie se atreviera a recogerlas para darles sepultura, rapadas y todas ellas con un escapulario, en las manos o en la boca, dicen los testimonios orales. 

Paquita García Rodriguez, llamada tía Paquita, que fue fotógrafa en la calle Feria, en Sevilla, durante más de veinte años desapareció en 1936. ¿Qué le tocó vivir? ¿Qué había en aquellos primeros días en los que el barrio de la Macarena se esconde y a duras penas se defiende, para una mujer como ella?  La había imaginado desfilando con otras en una de esas terribles procesiones. En Écija encuentro la primera noticia de mujeres rapadas desde que la busco. Antonio Bahamonde no habla en su libro, Un año con Queipo de Llano, que acabo de leer, de ningún caso y casi había llegado a suponer que la ceremonia de humillación que tantas veces hemos oído narrar después, no había ocurrido en los primeros tiempos. Paquita no pudo haberla sufrido, me decía, así la libraba en mi imaginación de tamaño sufrimiento.

Le cuento que busco a los fotógrafos, a la tía Paquita y a los fotógrafos de Écija que, como Cubero, trabajaron entonces. La ciudad tenía sobre 30.000 habitantes. Debió haber tres, cuatro... ¿cinco estudios? Dudo y no soy capaz de encontrar una respuesta. Le pregunto a Ángeles que me escucha con paciencia, si hay una fototeca en el Ayuntamiento y no la hay. Pongo abajo la única fotografía que encuentro relacionada con la represión en Écija. No puedo asegurar que la llanura seca y polvorienta que aparece sea del pueblo, ni sé, por supuesto, quién la hizo.



En notas podréis encontrar junto a los enlaces a los sitios en los que encontré las fotografías, el de un video con fotografías antiguas de Écija. Está hecho en cinco partes, hay fotografías repetidas, la  digitalización es muy insuficiente y muy rara vez se consigna la autoría, pero hay que agradecerle al artífice el esfuerzo. Están, alguien debe tenerlas. Habrá otras en cajas de latón y otras se habrán perdido para siempre. Por ahí se desangra nuestro patrimonio. Quizá en aquel verano del 36 alguno de los fotógrafos del pueblo se atrevió con una cámara pequeña ... había cadáveres al lado de las tapias del cementerio, sangre en las tapias de los cortijos, estaban las niñas delante del convento. Quizá alguno tuvo el encargo de hacer fotografías para los sublevados, o no, o quizá venció el miedo como parece indicar la selección del video. Nada comprometedor de ahora en adelante. Sólo las calles de hermosas fachadas, el Salón, la Feria, la Semana Santa y los rostros, siempre los rostros, de los que ocuparon el poder después de la matanza.  

Hay una maleta de fotografías perdidas, como la mexicana de Robert Capa, Gerda Taro y Chim, como la de Alec Wainman o la de Antoni Campañà, que está por descubrirse en cada pueblo, una maleta de imágenes con las que habitar la memoria de nuestros hijos.


Notas

1. Francisca García Rodríguez. Llamada Tía Paquita. Fotógrafa en la Calle Feria de 1915 a 1936.

2. Ruiz Alcaina. Fotoesmaltador  contemporáneo a Tía Paquita con estudio en la Calle Regina fuente de mucha de la información sobre la historia de la fotografía en su generación.

3. YAÑEZ POLO Miguel Ángel. "Historia General de la Fotografía en Sevilla. 

4. https://www.todocoleccion.net/militaria-fotografia/guerra-civil-pequena-foto-miliciano-nacional-ecija-sevilla-1938~x3363413385. Y otras.

5. https://www.publico.es/politica/queipo-ecija-fosa-enterraban-menores-embarazadas-feroz-represion-queipo-ecija.html

6. Video. Fotografías Antiguas de Écija, primera parte: https://www.youtube.com/watch?v=V01vYDyMZew

viernes, 3 de marzo de 2023

A LA MANERA DE: CHEMA MADOZ


Teresa García



Sole


Sole 


                                                                        Silvia Villena


Silvia Villena


Javier de la Cruz


Esther Cillero



Belén Jiménez


Belén Jiménez


Elena Torres







miércoles, 25 de enero de 2023

SE BUSCA: A Francisca García Rodríguez. FOTÓGRAFA (Belén Jiménez)

 3-11-2022

El libro tiraba de mí y aunque tenía que leer otra cosa no pude dejarlo. 
Busqué en el indice. De 1844 a 1939 hay diecisiete mujeres fotógrafas en Sevilla. La primera en 1855. Entrado el siglo XX hay tres fotógrafas en la capital, una en Cazalla de la Sierra y otra en Marchena. En eso estaba cuando di con una fotógrafa que había trabajado durante más de veinte años en la calle Feria, en el número 23. La llamaban Tía Paquita. Era Francisca García Rodriguez. Solo aparece su nombre en esa página, en la 189. No hay nada más sobre ella en el libro. 

Más de veinte años. Desde 1915 hasta 1936. Ahí desaparece su huella. La imagino, a la Tía Paquita, roja y cincuentona, hija de un fotógrafo quizá o sobrina. 

Supongo que siendo la calle Feria un lugar comercial y de mucho tránsito donde el mercado del Jueves animaba el barrio una vez por semana, la tía Paquita debió hacer muchos retratos. 

 Entre los años 1915-1936. Desaparece justo en el comienzo de la guerra. Puede que huyera. Puede que su rastro se encuentre en Cazalla o Aracena, en la sierra, en una casa pequeña y que sea su hija la que guarde, en tres latas de carne de membrillo ya oxidadas, cientos de fotos de montañas, árboles y riachuelos, fotografías de la casa, los hijos y los nietos. O quizá siguió retratando, quién sabe, y aparece su rastro en otro lado. 

He buscado en internet, claro, y no hay nada. Queda la posibilidad de intentar ponerme en contacto con Antonio Jesús González Pérez, el autor del libro. Me encantaría hacerlo porque me parece apasionante y me siento agradecida.

Abajo tres imágenes fechadas de la calle Feria y el mercado. Las fotografías se alejan en dirección a la Resolana (hubo en tiempos una fábrica de pianos, me he informado) y se acercan al tiempo de Paquita que debió poner tienda en 1915.

LUCIEN LEVY 1890. Calle Feria. Mercado del Jueves


1907. Calle Feria y mercado del Jueves



1910. Calle Feria desde La Resolana (a la izquierda pianos Piazza)

En 1910, fecha de la última fotografía, todavía no se había construido el colegio. Debe ser un día de Semana Santa. Hay mucha gente. Las ropas oscuras, las faltas largas.

Sueño con poner a la Tía Paquita en el mundo de nuevo. Ponerle cara. Buscar sus retratos, ver cómo los firmaba, si es que los firmaba porque he visto en estos días muchos retratos sin firmar.  

Si era una fotógrafa humilde sin muchas pretensiones, que hacía retratos a los que venían del pueblo con cuatro cosas que vender los días de mercado, a los más pobres, si era la más barata o le fiaba los retratos a los vecinos del barrio cuando había nacido el primer nieto o el hijo se casaba. Si llegaban a su casa los del campo, en la tartana, con el traje de novia en una maleta de cartón y tan arrugado que había que calentar la plancha y tratar de ponerlo en condiciones, consciente ella, la tía Paquita que ayudaba, de que iba hacer el retrato más importante de la vida de ellos, tal vez el primer retrato. Ponía preciosas a las novias que venían a veces ya preñadas, meses después de la boda y a ellos les corregía la postura. A veces mandaba al mercado a su hijo a por flores frescas porque venían sin ramo, para que todas tuvieran una flor entre sus manos. De todas formas a Paquita le encantan las flores frescas y Antonio, el del puesto del mercado se las deja a buen precio y sabe que deben ser siempre blancas que las amarillas salen en la foto de un color gris que no encaja. 

Entonces disparaba, una sola vez, que para ser barata había que ser certera. 

14-11-2022

Así imagino mientras no puedo buscar información.

Escribo “frente al mercado” y recuerdo que hace unos años había un estudio de fotografía ahí justo, donde estaba imaginando o un poco más arriba. Recuerdo muy bien su escaparate. Pudo ser el suyo y que ella lo hubiera traspasado. Puedo preguntar en el mercado. Quizá sepa alguien, quizá encuentre alguna referencia. 

¡Viaje hasta el futuro en busca del pasado! 

Puede que hubiera que visitar la casa de un vecino de La Algaba que guardara una foto de sus padres hecha por ella. 

Lo sabe porque su padre le contó. Tuvo que pagarlo en tres plazos porque aquel año las lluvias se habían retrasado y ni el grano ni las huertas habían tenido buenas cosechas. La madre había perdido la esperanza de tener una foto de su boda. Ya se había conformado, cuando él se presentó en la casa y le dijo que preparara el vestido, que no importaba que oliera a naftalina que lo planchara y lo tuviera dispuesto de madrugada que a las cinco salía el vecino en el carro rumbo a Sevilla con la fruta y había pedido el día libre. Dejaron en casa de doña Paquita el vestido y pasearon horas y horas por la ciudad. El tiempo les pareció larguísimo y no salían de su asombro con todo lo que vieron aquél día. Así contaba mientras sostenía la fotografía de la boda de sus padres en las manos. Esta fotografía que está debajo. Esas manos. 

 


16-11-2022

 No me oriento bien en el tiempo. No sé como habrían de vestirse para su boda en los años 20/30 las jóvenes humildes que vivían en los pueblos. Esta falda tan corta... Parece que entre los más pobres la vestimenta para el casamiento era, con mucha frecuencia, negra y les duraba para toda la vida. La usaban solo para ocasiones importantes, llegando incluso a ser sepultados con ella. Hasta el matrimonio de la reina Victoria en 1840 los trajes de novia no eran blancos. 

 


Tampoco el 23 de la calle Feria está enfrente del mercado. Está a la altura de Montesión, lindando con el Archivo de Protocolos. Un poco más arriba o más abajo, porque supongo que la numeración puede haber cambiado.

Al menos tengo una buena noticia. No la mataron. No la encontré en la web TODOS LOS NOMBRES.

En la cárcel. Puede que su hija y ella acabaran en la cárcel. 

 Fueron a por ellos a la casa. Oyeron llamar a la puerta de madrugada. Los hombres habían huido, no pensaban que iban también a atacar a las mujeres y había que cuidar la cámara y las herramientas, por eso ellas se quedaron. Mejor a buen recaudo, pensaron. Pero no, no fue así. Allí no estaban seguras. Las prendieron y las montaron en un camión. Hacía seis días que había empezado la guerra y el barrio callaba de noche y de día. Una niebla había venido a asentarse sobre las calles aunque no era tiempo. O era humo. Quién sabe. El barrio entero se escondía. 

Julio de 1936. Plaza de Churruca

 

Fondo Serrano. 31 de Julio de 1936. Plaza de San Marcos (Sevilla)

Sevilla 1936. Foto coloreada por Eugenio R

Varios camiones a las puertas de la Audiencia cargan detenidos para trasladarlos a la Prisión Provincial o a lugares de fusilamiento. / Fotos: Fototeca Municipal de Sevilla-Archivo Serrano


16-11-2022  
 
 Tengo tres fotografías en las manos. Las hemos ampliado bien y se pueden ver con bastante claridad. Las sacamos de la carpeta y se las mostramos a Juana la de la calle Relator. A su madre le gustaba contar su juventud y se repetía con frecuencia, según parece. Tenía fotos en todo su alrededor, en las mesas, las consolas, la estantería y conforme contaba señalaba a las unas y a las otras. Me contó muchas veces la historia de la tía Paquita, señalando una fotografía que se hicieron las dos parejas amigas un Domingo de Ramos en su estudio de la calle Feria. La hizo Vicente. Estaba en el laboratorio y lo llamaron. Él fue quien disparó pero Paquita lo había dispuesto todo. Las dos mujeres se habían cosido el traje que estrenaban.
Nos volvemos a lamentar por la fotografía perdida. Y Juana se ofrece a buscar en un desván en la casa del pueblo. ¿Quién sabe? 
Menos mal que ella no lo vio. Mi madre. Se lo contó Vicente. Vicente estaba allí y quiso hacerle fotos. Le estrellaron la cámara en la cara y le partieron la nariz. Una cámara pequeña que tenía la UGT. Él se quedó con lo de la tía Paquita, con todo lo suyo, pero era un buen hombre y cuando pudo lo pagó. Eso me contó mi madre. Es con su familia con quien tenéis que hablar.
La pilló cuando las llevaban por San Jacinto. Se agachó para que no le vieran y sacó fotos desde un hueco que quedaba detrás de un banco de piedra y hierro, muchas fotos, de las seis mujeres medio desnudas, sucias, llorosas que bajaban la cara para no ver a sus vecinas, a sus hermanas, a sus hijos. Los de la Antonia, que también era del barrio, la habían seguido desde la puerta de la cárcel donde habían ido a preguntar por ella. Una mujer lo denunció, a Vicente. En un segundo se vio arrastrado por el suelo. Su cámara se perdió y las fotos. Alguien la robo en el barullo y él se salvó porque le había apadrinado un cura en su pueblo y en el convento vivió mientras duró la guerra. Dos meses en la cárcel de le había costado su osadía. Poco. Tantos murieron.

 

22-11-2022

          Dónde habrían llevado a Paquita si la hubieran detenido y a Vicente, me pregunto.

Y como la historia no me deja, le escribo un correo a Antonio Jesús González Pérez el autor del libro que me trajo hasta aquí, dándole las gracias y preguntando. Su respuesta fue pronta: No tiene más información sobre Tía Paquita que la que aparece en el libro “HISTORIA GENERAL DE LA FOTOGRAFÍA EN SEVILLA” de Miguel Ángel Yáñez Polo.
Escena improbable la de reconocer a la tía Paquita en una foto de mujeres rapadas, porque hay muy pocas fotos de algo que sin embargo pasó de forma muy generalizada. Hay más de 400 casos documentados en Sevilla y provincia.



Pueblo por pueblo, allá donde llegaban. Fue una idea contagiosa. Se buscaba a los hombres, se los apresaba si no se habían tirado al campo o se habían escondido en boquetes o entre dos paredes a oscuras. Luego se iba en busca de las mujeres y se les aplicaba esta ceremonia de humillación. Las rapaban bruscamente, haciéndoles frecuentemente heridas. Si eran tres en el pueblo las señaladas, delante la mujer del enemigo que huyó y en ella se venga el hijo del señorito que es de la falange. ¿Quién sabe? Tres porque el pueblo es pequeño. Si eran ocho, ocho. A ritmo de tambores, o de una corneta, lo que hubiera, las sacaban a la calle. Desde la cárcel hasta la plaza del pueblo. Les habían dado aceite de ricino en una cantidad tal que defecaban en medio del gentío. Imagino el primer silencio, el horror primero. Luego un insulto se alza por atrás. ¡Os estáis cagando guarras! Algo se le estrella en el pecho a la que va delante, la más joven, la más valiente. Una piedra. La primera piedra. La calle estrecha que recorren se llena de mujeres y de niños asustados. Grítale roja, guarra, puta, que vea yo que no eres como ella. Que aquí nos conocemos todos. Participa conmigo de esta ignominia. El cura está viendo desde el balcón del Ayuntamiento la llegada de la procesión que, rodeada de una muchedumbre vociferante, desemboca en la plaza, pero no se muestra compasivo.


 30-12-2022

           Tengo por primera vez el libro entre las manos. Busco ansiosa en el índice.   


Al habla Juan Ruiz Alcaina que había sido aprendiz en casa de Medina, un fotógrafo flamenco y sandunguero que tenía su estudio en el número 20, justo enfrente de Tía Paquita. He encontrado algunas fotografías de él. Ruiz Alcaina dueño de una memoria formidable, proporciona a Yáñez Polo información no sólo sobre Tía Paquita sino sobre todos los que fueron los fotógrafos de su época en la Sevilla de las primeras décadas del siglo veinte. 

No habrá en su historia un hijo que se llegara a por flores al mercado ni una hija que sufriera con ella en la cárcel. Era la viuda de un fotógrafo de un pueblo de la Sierra y no lo hubo más flamenca, más alegre y más risueña.


 

     (Continuará) 

 



 


jueves, 15 de diciembre de 2022

NO LUGARES

 

Si un lugar (el lugar antropológico) puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar. (Marc Augé. Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad) 

Los no lugares son aquellos espacios que se caracterizan por su falta de personalidad y de individualidad, y que a menudo se presentan como lugares anónimos e impersonales. Estos espacios pueden ser desde un supermercado hasta una autopista, y suelen ser lugares que no están diseñados para fomentar la interacción humana o la comunicación. En general, los no lugares son aquellos espacios que no tienen una identidad propia y que no nos permiten conectar con nuestro entorno.

Carlos Bravo. WEST
https://carlosbravo.wixsite.com/photography/west-vol1

La idea de los no lugares ha sido explorada en varias artes, incluyendo la fotografía. Estos espacios suelen ser fotografiados de forma que destaquen su carácter impersonal y deshumanizado. En general, la fotografía de no lugares suele ser utilizada como un medio para reflexionar sobre la alienación y la deshumanización en nuestras sociedades modernas. 

Iñaki Bergara: Twentysix Gasoline Stations
https://media.traveler.es/photos/61377f9f70e3cff8b85fa084/master/w_1600,c_limit/75081.jpg

La fotografía de no lugares no se encuadra necesariamente en un solo movimiento artístico en particular, ya que es una forma de fotografía más bien subjetiva y sujeta a interpretación. Sin embargo, algunas personas pueden ver en la fotografía de no lugares una forma de arte conceptual o incluso una forma de arte minimalista, ya que se enfoca en capturar imágenes de lugares que son comunes o corrientes y que pueden parecer carentes de significado. En general, la fotografía de no lugares se puede considerar una forma de arte que se enfoca en explorar la vida cotidiana y el mundo que nos rodea de una manera diferente a lo habitual.

Julia G. Liébana: "No lugares"
https://tamtampress.files.wordpress.com/2015/11/julia-g-lic3a9bana-no-lugares-5.jpg


Hay muchos fotógrafos y fotógrafas que han capturado los no lugares en sus obras. Esta forma de fotografía se originó en la década de 1950 con el fotógrafo francés Eugène Atget, quien comenzó a tomar fotos de las calles y edificios de París con el fin de documentar la arquitectura y la vida cotidiana de la ciudad. 

Eugène Atget: 'Plaza de Tertre, Montmartre, XVIII'
https://elpais.com/elpais/2021/05/26/album/1622018143_905436.html#foto_gal_3

Desde entonces, muchos otros fotógrafos han seguido su ejemplo y han tomado fotos de no lugares en todo el mundo. Algunos de ellos son:

  • Andreas Gursky, cuya obra se caracteriza por retratar espacios impersonales y anónimos como aeropuertos, centros comerciales y estaciones de tren.
Andreas Gursky: El Ejido. 
https://www.andreasgursky.com/en/works/2017/el-ejido


  • Edward Burtynsky, cuyas fotografías muestran la deshumanización y la alienación en la sociedad moderna a través de imágenes de espacios como autopistas y fábricas.
Eduard Burtynsky: Shipbreaking#11. 
https://www.edwardburtynsky.com/projects/photographs/shipbreaking


  • Yves Marchand y Romain Meffre, cuyo proyecto "The Ruins of Detroit" retrata la decadencia y el abandono de la ciudad de Detroit a través de imágenes de edificios abandonados y espacios desolados.
Yves Marchand & Romain Meffre: VANITY BALLROOM, 2006
http://www.marchandmeffre.com/detroit/35


Estos son solo algunos ejemplos de fotógrafos que han explorado la idea de los no lugares en su obra. Hay muchos otros artistas que también han abordado este tema en su trabajo de diferentes formas. Algunos otros ejemplos de artistas que han abordado este tema son:

  • Bernd y Hilla Becher, cuya obra se centra en la fotografía arquitectónica, y que han retratado edificios industriales y espacios deshumanizados.
Bernd y Hilla Becher
https://i0.wp.com/oscarenfotos.com/wp-content/uploads/2013/09/bernd_y_hilla_becher_oscarenfotos_22.jpg



  • La francesa Sophie Calle, cuyas fotografías a menudo retratan lugares anónimos y impersonales, como habitaciones de hotel o aeropuertos.
Sophie Calle: L'Hotel 03
https://mediateca.educa.madrid.org/imagen.php?id=35xrf22xbebwdrif&type=2&m=550

  • El fotógrafo chino Liu Bolin, cuyas fotografías son conocidas por mostrar a las personas camufladas en espacios urbanos, creando una sensación de alienación en el espectador.
Liu Bolin: Panamá Papers 2016
https://www.mariongallery.com/content/viewing-room/78/artworks-9421-liu-bolin-panama-papers-2016/

Hay varias razones por las que muchos fotógrafos han retratado los no lugares en sus obras. En primer lugar, estos espacios suelen ser fotogénicos, ya que presentan una apariencia deshumanizada y anónima que puede resultar atractiva visualmente. Además, los no lugares son espacios comunes en nuestras sociedades modernas, por lo que es fácil encontrarlos y retratarlos en la fotografía.

José Ramón Vega: Piscina
https://tamtampress.files.wordpress.com/2015/11/vega-piscina-museo-de-leoc49bn.jpg



Otra razón por la que muchos fotógrafos han retratado los no lugares es porque estos espacios suelen simbolizar la deshumanización y la alienación en nuestras sociedades modernas. Retratando estos espacios, los fotógrafos pueden reflexionar sobre estos temas y promover una discusión sobre el papel que juegan en nuestra vida cotidiana.

Además, retratando los no lugares, los fotógrafos pueden mostrar una visión diferente de nuestro entorno, y hacer que el espectador se detenga a reflexionar sobre lo que ve en las imágenes. De esta manera, la fotografía de no lugares puede ser una forma de arte que nos ayude a conectar con nuestro entorno de una manera diferente.


César Lacalle: Somewhere 10
http://www2.ual.es/RedURBS/BlogURBS/wp-content/uploads/nueva-Somehwere10.jpg


En general, hay muchas razones por las que muchos fotógrafos han retratado los no lugares en sus obras, y cada artista puede tener una motivación diferente para explorar este tema en su trabajo.

La fotografía de no lugares puede ser tanto en color como en blanco y negro, ya que depende del enfoque y el estilo fotográfico. Algunos fotógrafos pueden preferir el blanco y negro porque les permite enfatizar la deshumanización y la alienación de los espacios que retratan, mientras que otros pueden optar por el color para dar una sensación más realista y cotidiana a sus imágenes. En general, no hay una regla fija sobre si la fotografía de no lugares debe ser en color o en blanco y negro, y cada artista puede utilizar el medio que mejor se adapte a su estilo y su visión. Igualmente algunos fotógrafos pueden preferir utilizar imágenes panorámicas para mostrar la escala y la grandeza de los espacios impersonales que retratan, mientras que otros pueden optar por enfocarse en detalles específicos para mostrar la deshumanización y la alienación de estos lugares. 

En cualquier caso como dice Marc Augé "hoy se puede decir que el no lugar es el contexto de todo lugar posible. Estamos en el mundo con referencias que son totalmente artificiales, incluso en nuestra casa, el espacio más personal posible: sentados ante la tele, mirando a la vez el móvil, la tableta, con los auriculares… Estamos en un no lugar permanente; esos aparatos nos están colocando permanentemente en un no lugar. Llevamos el no lugar encima, con nosotros..."(1) 
(1) https://elpais.com/cultura/2019/01/31/actualidad/1548961654_584973.html?event_log=oklogin


Texto: Javier de la Cruz

Silvia Villena : DESDE LO INMÓVIL